Editado el contenido de la revista "Por Amor al Arte" del Maestro Mario Carreño Godinez

domingo, 2 de febrero de 2014

Poesía

Amigo Mío

Permite que te tome de la mano,
que vaya caminando junto a ti,
que sienta yo la fuerza de tu mano,
que palpe tu existencia en mi vivir.

Dejadme junto a ti yo te lo ruego,
no importa la distancia a donde vas,
extiende la mano que es consuelo,
segura a la meta he de llegar.

Así caminaré mi fiel amigo
buscando me acompañes al final,
mi paso ya cansado del camino,
tu mano para siempre he de buscar.

I S J.

¿Qué Busco?

¿Qué busco? Me pregunto, ¿Qué deseo tener?
No entiendo, nada tengo, sólo tengo mi ser.
¿Qué desea mi alma que no logro saber?
No hay cosa que me agrade, no lo puedo creer.

Ya mucho he caminado, de todo conocí
y sigo tan vacía, que no sé qué decir.
Mi alma se acongoja, pregunto: ¿Qué es vivir?
Y sola me contesto: vivir para morir.

No siento en la respuesta la firme convicción,
la duda me molesta, no tengo la razón,
yo siento desconfianza, ¿Qué he hecho en mi existir?
Mis manos tan vacías hoy eso me hace sufrir.

Quizá si en este tiempo hallara al hacedor,
pidiera otro tiempo, para darme en amor,
para estar de rodillas, para pedir perdón
y en ese nuevo tiempo… vivir en oración.

I S J.

A mi Hija Rosa María

Quien pudiera llegar hasta tu alma
y descubrir lo que tu mente anida
para sentir lo que sientes, y con calma
ayudarte a sufrir, ayudarte en tu vida.

Quién pudiera orientar todos tus pasos
y de la mano servirte como un guía.
Quién pudiera encontrar lo que tú buscas
para entregarlo como ofrenda mía.

Si yo pudiera llenar esos ocasos,
si yo pudiera llenar esos vacíos,
mas me siento morir cuando me mira
porque veo tu sufrir en tus ojazos
porque veo tu morir en tus pupilas.

I S J.

El Tiempo

La espina que tenía clavada
el tiempo ya la sacó,
pero ha quedado el dolor
que dejó aquella pasión
y que el tiempo no se llevó.

Pasión que ardió en el corazón
de dos enamorados y que el
destino apartó, aunque se
siguen amando con toda su
devoción.

Amor que perdurará
por toda la eternidad,
aunque el tiempo halla acabado,
el de ellos seguirá.

J B

La Fuerza Brutal

Las olas impetuosas
parecen enojadas
y con un gran estruendo,
se adentran en las playas
destruyéndolo todo
y sembrando el terror.

Son momentos fatídicos,
llenos de un gran temor,
los que habitan sus casas
ahí en derredor,
ven como el viento
sin tener compasión,
derriba sus hogares
con un fuerte estertor.

Con pánico y zozobra
vagan ya desolados,
buscando proteger
a sus hijos amados.

Naturaleza cruel,
estamos tan inermes,
nos ves ya derrotados,
nos ves languideciendo
y, ¿no te importa nada
el que estemos muriendo?

Furia de mar abierto;
te falta un corazón
para tener al menos,
del débil, compasión.

Las olas impetuosas
parecen enojadas
y con un gran estruendo
se adentran en las playas
destrozándolo todo
y sembrando el terror.

Cuidemos nuestros entornos;
no tiremos la basura
en donde no deberíamos
a los ríos no arrojemos
jamás las aguas podridas

Nunca lancemos al aire
partículas, pesticidas,
no talemos nuestros bosques
en forma tan desmedida,
y así habremos logrado
recomenzar nuestras vidas
habitando un mundo nuevo
donde se aprecie la vida.

J. E R B.

Mi Gran y Querida Bandera

¡Qué bonita bandera tenemos los mexicanos!
Con ella nos identificamos como hermanos,
a la cual todos los días la veneramos y honramos,
y por ser parte de ella, la cuidamos y salvaguardamos.

Sus tres bellos colores motivan a los mexicanos,
a cada día ser mejores ciudadanos,
a los jóvenes y niños, a superarse y a estudiar,
y a los adultos y empresarios a ponerse a trabajar.

Esa águila devorando a la serpiente,
me recuerda ¡que debo ser valiente!,
que los mexicanos tenemos qué salir adelante,
por amor a nuestra tierra, nuestro México, nuestra gente.

¡Qué orgullo ver a mi bandera ondear por los aires!,
donde abajo quedó la delincuencia y los fraudes,
¡Vuela muy alto bandera mía!,
que mi sueño es verte crecer a ti y a México día a día.

Verte a ti, bandera mía, ondear en los países extranjeros,
me hace pensar que nos olvidaremos de los malos acuerdos,
que vamos con ella de la mano hacia la prosperidad,
y no al de los peligros, la pobreza y la maldad.

Yo siempre de ti, mi querida bandera, estaré orgulloso,
ya que para mí, tú eres lo más hermoso,
me despido diciéndote que siempre te voy a respetar,
y como buen hijo que quiere a su madre, siempre te voy a amar.

G T R R


Eres Tú lo que Más Quiero

Hoy me he enamorado,
de una persona de la cual nunca lo había imaginado,
porque con su forma de ser me ha cautivado,
y porque ella siempre está a mi lado.

Ella es una niña muy especial,
por su hermosa sonrisa angelical,
ella es mi chica ideal,
porque nadie ni nada ante el mundo es igual.

Tus dos hermosos ojitos,
son como dos pequeños pero hermosos luceritos,
que son complemento de una obra de arte,
como las que pintaba Javier Eduarte.

Tú angelical y esplendorosa sonrisa,
es un arte, como la Mona Lisa,
y tus hermosos y sedosos cabellos,
son como tus suaves dedos.

Tú eres tan preciosa,
y tu nombres es sinónimo de belleza,
sin duda alguna eres una gran princesa,
por ser una tan excelsa.

Nunca vayas a cambiar,
porque solamente contigo quiero estar,
eres todo lo que yo deseo,
y también todo lo que más quiero.

G T R R
13 años de edad


Ven con el Alma y Corazón Desnudos…
al Excmo. Sr. Suárez en su Venida

Ven con el alma y corazón desnudos
como el pequeño que nació sin nada
buscando los cuidados maternales
con llantos y pavor dentro del alma.

Ven con el corazón arrodillado
ante la fuente de la gracia,
totalmente atenido a los auxilios
de Aquel que es la Palabra…

Después de muchos años hemos visto
por qué nuestra desgracia:
Hemos confiado solo en nuestras fuerzas,
en nuestra pequeñez ciega y opaca.
Quiso el barbecho dar mucha cosecha
sin las lluvias fecundas y tempranas.

Somos unos pollinos que llevamos
nuestras ánforas llenas de Agua
para dar de beber a los sedientos,
pero nosotros no bebemos nada.

Somos de aquellos que Jesús decía:
“Hagan lo que ellos dicen,
mas no lo que ellos hagan”.
Estamos muy cansados de “maestros”.
Los cetros y los tronos no nos dicen nada.
¡Qué urgente es convertir nuestros abrojos
en azucenas y sedeñas dalias!

En mil sonrisas de mazorcas
nuestras parcelas áridas.

En anuncio sublime de su Verbo
la muda lobreguez de nuestras almas.
Necesitamos tus divinas manos
para que cures nuestras viejas llagas.
Necesitamos un ejemplo
de verdadero amor,
un contagio de paz y confianza,
una mano de amigo en nuestras penas
y hasta en nuestras caídas y desgracias,
un corazón de padre compasivo,
un hermano mayor con tino y gracia
que nos ponga los ojos en Jesús
con el poder de toda la esperanza.

Así cultivaremos con la vida
la siembra más feliz de la Palabra
y llevaremos santamente alegres
contigo nuestra cruz en las espaldas…

Ven con el corazón arrodillado
ante la fuente de la gracia…

Tomada del Libro: “Mi Desierto, Poesías”
del Padre Rafael Alcántar Mondragón

La Candelaria

¡Ah! Tiempos de mi niñez
cuando era dos de febrero,
ocasión para estrenar
vestido y zapatos nuevos.

Subir a todos los juegos
en una y otra ocasión,
aunque luego nos tumbara
el mareo y la indigestión.

Haber ahorrado en el año
nos permitía disfrutar
un hot cake, churros y papas
o un perro sin vacunar.

El corazón de la gente
latía fuerte sin para
y los árboles bailaban
al compás de nuestro andar.

El tiempo sin descansar
nos llevó a la adolescencia,
la fiesta era otro cantar,
era tiempo de ligar
checando la concurrencia.

¡Qué tiempos aquellos tiempos!
de candidez y emoción
donde una simple mirada
volvía loco al corazón.

Y guardando las miradas
que atrapaba en cada esquina
del brazo nos atrapaban
con bastón de serpentina
que en sus colores buscaba
le mirara en cada esquina.

Hoy en plena madurez
casi pasa inadvertida,
mucha gente ya no ves,
ya no le atrae la venida.

El centro se siente solo,
pareciera estar dormido,
tan solo entrada la noche
a lo lejos se oye ruido.

A veces bandas de viento
o grupos de no sé que,
pero mi jardín no late
tan jocoso como ayer.

Y no quiero ni pensar
que esa algarabía soñada,
sólo se pueda lograr
cuando en aras de ganar,
los vicios te vuelvan nada.

¡aaaay tiempos!, ¡tan bellos
tiempos!,
¿cómo hacerlos regresar?
Tal vez cantando canciones
que los hagan despertar
o que el grupo de escritores
del brazo de sus lectores
rujan fuerte, como el mar.

M J L

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