Editado el contenido de la revista "Por Amor al Arte" del Maestro Mario Carreño Godinez

jueves, 2 de enero de 2014

Libro

HISTORIA DE LA MÚSICA POPULAR MEXICANA

Los Inmortales de la Canción Ranchera

El estilo mariachi y el ranchero

La trayectoria de lo regional a lo citadino

La región que más ha influido en la evolución y desarrollo de los nuevos géneros campiranos citadinos a sido el estado de Jalisco. La persistencia y difusión del mariachi han sido tan prolongadas y amplias que en la actualidad la música mariachi o ranchera ha venido a significar –tanto en México como en el extranjero- la música nacional por excelencia.

Las canciones que hoy conocemos como rancheras, así como el conjunto comercial de mariachi, son el resultado de una larga y accidentada evolución. Los antiguos sones jaliscienses, conocidos desde el siglo XIX, tuvieron su desarrollo paralelo en los estados de Michoacán, Guanajuato, Querétaro y Aguascalientes. De un conjunto de danzas originales españolas como boleras, tiranas y seguidillas, derivaron sones bailados con características criollas o mestizas, a más de jarabes y un sabroso conjunto de partitas, lloviznitas, chimizclanes, perejiles y churrimpamplis.

La ejecución tradicional del jarabe zapateado demostraba ya una predilección por el uso del arpa grande que predominó en los conjuntos posteriores. Recordemos que José Guadalupe Posada realizó a principios de siglo un grabado denominado Gran fandango y Francachela de las calaveras, en el cual una pareja de esqueletos zapatea al son de un jarabe tocado al arpa por otro esqueleto. Los instrumentos originales utilizados desde el siglo XIX para la ejecución de los sones característicos de la región fueron por lo general dos violines, un arpa, una vihuela de cinco cuerdas, un guitarrón de golpe conocido como tololoche y una tambora, con lo que la organización del conjunto presentaba una gran similitud con el conjunto de arpa grande de Michoacán.

De Cocula es el mariachi, de Tecatitlán los sones

Los grupos autóctonos de músicos fueron conocidos en Jalisco desde el siglo XIX con el nombre de mariachi. El origen de la denominación ha sido muy controvertido; la explicación más aceptada es la que afirma que desciende de la palabra francesa marriage que significa boda. Se afirma que durante la Intervención Francesa (1864-1867) los grupos regionales tocaban música festiva en las bodas de los franceses y por extensión se aplicó el nombre de mariachi a los conjuntos que amenizaban las fiestas. Los músicos de estos grupos eran apodados mariacheros. Por otra parte, José Ignacio Dávila Garibi afirma que la palabra deriva de una expresión común en la región de Cocula, Zacoalco y otras partes de la antigua nación de Coca (hoy Jalisco). Finalmente, Gabriel Saldívar sostiene la teoría de que mariachi sencillamente designa el tablado en donde se colocaban bailarines y músicos.

La designación de mariachi no se generalizó hasta el presente siglo, en el momento en que músicos autóctonos comenzaron a llegar masivamente a la capital. En el año clave de 1927, llegó al Distrito Federal el grupo Mariachi de José Marmolejo y su tío Cirilo Marmolejo, con un grupo formado por Chonco Andrade, Salvador Flores, Pablo González, Casimiro Contreras, Antonio Partidas y Agapito Ibarra.

La novedad del atuendo y el repertorio apenas dado a conocer en la Feria de la Canción Mexicana (1927), organizada por el Teatro Lírico en las calles de Medina, hoy República de Cuba, aseguraron el éxito inmediato del grupo. Sin embargo, pronto todos los músicos, a excepción de los Marmolejo, regresaron a Cocula. Más adelante,Marmolejo formó otro conjunto en el Distrito Federal, dedicándose casi exclusivamente a tocar sones, usando el nombre de Mariachi Tapatío Marmolejo. Para 1932, formando parte del elenco de una radiodifusora, habían conquistado definitivamente al público de todo el país. Ese mismo año pasó por la ciudad de México el músico Silvestre Vargas, pero sólo se estableció definitivamente en 1934 cuando ingresó a la XEW. El Mariachi Vargas usaba una nueva dotación instrumental, tanto para los antiguos y nuevos sones como para acompañar a los artistas de revista, radio y cine.

El conjunto constaba de cuatro violines, arpa, guitarra sexta, vihuela y guitarrón de golpe (tololoche). Este último, el tololoche, era tocado en aquellos años por Gaspar Vargas, el padre de Silvestre, fundador de conjuntos similares y mariachi desde 1898. La última alteración importante que sufrió el conjunto tradicional fué la adición de la trompeta, antes de la desaparición del arpa y la sustitución de la vihuela por otra guitarra sexta. La adopción generalizada de esta nueva distribución instrumental no se llevó a cabo de inmediato; de 1940 a 1953 era todavía posible encontrar el arpa y la vihuela en los grupos mariachi de las películas de Jorge Negrete.

El agregado de la trompeta (que hoy parece imprescindible en cualquier grupo mariachi que se respete) fué una modificación que surgió a partir de las necesidades sonoras de acompañamiento. Es posible que la inclusión de la trompeta en el mariachi fueses originalmente una imitación de la instrumentación brillante del Septeto Típico Habanero que venía de Cuba, ya que justamente la influencia de la música cubana en México alcanzaba su culminación por aquellos años y para 1932 México contaba ya con excelentes trompetistas al estilo de los cubanos. Ésta es, desde luego, la hipótesis más plausible sobre la inclusión de la trompeta en el conjunto mariachi. Quienes afirman que ésta se debe a la imaginación sonoro-visionaria del dueño de difusoras y hombre de negocios Emilio Azcárraga añaden un improbable lauro a sus muy loables hazañas.

Una cosa es cierta: el éxito del mariachi de trompeta aceleró la modificación del estilo original y su conversión en algo que poco tenía que ver con los primitivos grupos jaliscienses. Asimismo, se podría decir que no fue sino hasta finales de los años treinta cuando comenzó propiamente el desarrollo del mariachi citadino y comercial con un estilo uniforme.

Así como el repertorio del mariachi tradicional consistía casi exclusivamente de sones, en la actualidad el mariachi hace de todo; toca desde valses hasta canciones románticas, pasando obligatoriamente por el bolero ranchero. Una modalidad de mariachi sinfónico capaz de ejecutar hasta El Lago de los Cisnes de Tchaikovski fué iniciada por el arreglista Rubén Fuentes. Gracias a él, existen miles de grabaciones de “mariachi sofisticado”. En algunas de ellas, al grupo central de guitarras, trompeta y guitarrón, se añaden marimbas, arpas, flautas, clarinetes y hasta saxofones.

Actualmente, el mariachi ha venido a convertirse en el símbolo de la música mexicana. Indigentes o de lujo, los mariachis se encuentran por toda la república, los mismo en Durango que en Veracruz y Guerrero. Su estilo uniforme de ejecución ha logrado influir no sólo en la canción ranchera, sino en la romántica y el bolero citadino. La influencia del mariachi se ha extendido mas allá de nuestras fronteras. Es posible encontrar mariachis (originales o en la versión local) en Guatemala, Colombia, Venezuela, Argentina, España e inclusive en Japón. El consenso acerca del valor representativo y sui generis del mariachi ha ido tan lejos, que cuando se pretendió una renovación y popularización de las ceremonias de la religión católica, se introdujeron las misas con mariachi en la catedral de Cuernavaca.


(continuará…)

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