Editado el contenido de la revista "Por Amor al Arte" del Maestro Mario Carreño Godinez

lunes, 2 de septiembre de 2013

Libro

HISTORIA DE LA MÚSICA POPULAR MEXICANA

Agustín Lara y sus contemporáneos

El mito y sus opositores

Crea canciones y échate a dormir.

Todo mito provoca reacciones. La fama y la influencia del músico-poeta amenazaron la misma existencia de mitos más antiguos, tradiciones o intereses más acendrados; concretamente, la moral y la mexicanidad que, para los detractores de Lara, estaban siendo minadas por sus canciones. Los defensores de la “mexicana virtud” dejaron oír su voz con frecuencia durante la carrera de Lara. En 1936, un crítico escribía: “Lara no ha escrito una sola canción mexicana. “Aventurera”, “Perdida”, “Cortesana” son sus títulos favoritos. Sólo faltan “Horizontal” y “Ramera”. La alarma cundió y la Secretaría de Educación Pública prohibió que en las escuelas se cantaran las canciones de Lara, sin exceptuar al inocente vals “Farolito”, convertido, por obra y gracia de la gazmoñería, en símbolo sexual de las adolescentes de secundaria.

Mas adelante, las críticas vinieron de artistas tan respetados como Ponce, aunque fundadas en conceptos un tanto ideales acerca de la pureza de la canción mexicana. En el transcurso de una entrevista que le hiciera Rafael Heliodoro Valle para la revista Universidad , el autor de “Estrellita” dijo: “Yo di la primera conferencia sobre música mexicana. Y ahora quieren comerciar con ella, halagando naturalmente, la sensualidad ambiente, haciendo música mediocre... ni siquiera híbrida...

-... Híbrida, no; mediocre, una copa servil de lo que hacen músicos extranjeros. Y ésta es nuestra tristísima situación. Yo no sé. Ya ve usted. Los periódicos, el radio... El radio, sobre todo.
-Compositores como Lara hay por centenares en todo el mundo. En París se oyen canciones que se cantan en el cabaret, que nadie les hace caso; esa música es para el extranjero que pasa por París, o bien para las bajas capas sociales, los bailes de criadas, los apaches, los “souteneurs”. ¿Qué se diría si Le Temps, Le Journal, Le Matin, fueran a publicar esas cosas dándoles importancia?
-Una reacción positiva a favor de la canción mexicana podría comenzar por las estaciones de radio. Éstas tienen en sus manos el asunto. He pensado muchas veces que si hay censura para las películas, debía hacerla para las canciones, porque las canciones entran mucho más fácilmente en el corazón del pueblo que el cine. De manera que tenemos el músico que merecemos ¿Pero ese músico es el representativo de México?

Arias Navatto, defensor de las músicas autóctonas y recopilador de música indígena expresó una indignación mucho menos acorde con la realidad. “Si Agustín Lara hubiese seguido el ejemplo de Wagner, Liszt y Béla Bartok, quienes nos han señalado con precisión cuán maravilloso es lo que el pueblo concibe, hubiera hecho mucho bien a su Patria con su producción musical. Podemos decir que el músico-poeta equivocó el lugar de nacimiento, pues en lugar de haber nacido en Veracruz debería haber nacido en cualquier provincia de España. A. Lara no ha podido adentrarse en su espíritu del pueblo.

Agustín Lara “el hombre desconcertante surgido de los barrios bajos” [sic] era para unos el “sepulturero de la canción mexicana” con obras como “Pervertida”, “Vende caro tu amor”; para otros era el artista que e había elevado a los pianos superiores del arte con sus canciones: “Rosa” y “Mujer”. En el año 1949, cuando Lara era un fait accompli así como una presencia inamovible en la canción mexicana, el músico-poeta creyó conveniente defenderse, sobre todo por lo de antimexicano: “Considero que la canción mexicana no ha degenerado. Sólo falta calidad espiritual en aquellos que componen canciones y creen interpretar el sentimiento del pueblo –conste que me han lanzado muchos ataques-, pero la única satisfacción que tengo es que siempre me he esforzado por exaltar a la mujer, por dignificarla, por cantar su belleza. En veinte años he producido más de seiscientas canciones y en todas ellas he procurado hacer algo por México. No me interesa, cuando sé que mis canciones se cantan en Noruega, en Suecia, en Rusia, que se hable de Agustín Lara, sino que se diga que es una producción musical mexicana.

El Cine

En 1931, el cine sonoro hizo su aparición en México con la película Santa, cuya dirección musical estuvo a cargo de Miguel Lerdo de Tejada. El tema musical de la película fué la célebre canción “Santa” con la que Lara inició una serie de redituables contribuciones románticas al arte fílmico nacional. Numerosas películas y varias actuaciones (no muy notables), pero que contribuyeron a acrecentar su figura pública, son el resultado de esta relación con el celuloide. Los filmes Novillero (1936), Noche de Ronda (1942), Mujer (1946), Humo en los ojos (1946), Revancha (1948), Perdida (1949), Coqueta (1949) debieron mucho de su éxito taquillero al aura de las canciones de Lara y a sus letras “plenas de significado” para un público dispuesto a conmoverse hasta las lágrimas.

Lara donó al cine mexicano algo más que canciones; le proporcionó argumentos sacados con tirabuzón de los títulos de sus canciones o trozos mitologizables de su agitada y atribulada vida. En el año 1946, su canción “Noche de ronda” en la voz de Elvira Ríos sirvió como tema musical para la película Esos hombres, interpretada por Arturo de Córdova y Marina Tamayo. Ese mismo año, Lara debutó como actor en la película Novillero al lado del actor Lorenzo Garza y Luz María Bautista, siendo el tema musical el paso doble del mismo nombre. En 1937, se estrenaron otras dos películas: Adiós Nicanor con la canción del mismo nombre, y La gran cruz también con canciones del compositor.

Dentro de la filmografía lariana cabe destacar algunas películas como Distinto amanecer, considerada clásica del cine en México, con la actuación de Andrea Palma, en la cual se estrenó la canción “Cada noche un amor”. Ese año de 1943, se realizó otra versión de Santa, dirigida por el estadunidense Norman Foster, y de nuevo se utilizó la canción de Lara. Es curioso que la melodramática novela de don Federico Gamboa fuera utilizada tan reiteradamente y que precisamente Coqueta (1949), otra de las películas en que Lara intervino como actor, haya sido un refrito más de ese tema que en cursilería dejó corto al bueno de don Federico. Rociada abundantemente con una buena dotación de canciones de todas las épocas y estilos de Lara: “Siempre te vas”, “Oye la marimba”, “Escarcha”, “Noche de ronda”, “Madrid”, “Amor de mis amores”, es un buen ejemplo de lo que se esperaba de la presencia del músico-poeta en la pantalla

Lara hace el papel de Rubén, un músico ciego que mata loco de celos a la inefable Ninón Sevilla. Perdida, también de 1949, es otro ejemplo interesante. Esta vez, Agustín representa a Agustín y es naturalmente un músico famoso que acoge a Ninón Sevilla en su casa y se enamora de ella, sin poder evitar que al final de la folletinesca cinta, ésta se suicide. La música de la película proporcionar además un muestrario de lo que entonces estaba de moda. Arreglos de Pérez Prado, “Miseria” de Miguel Ángel Valladares, “Perdida” de Chucho Navarro. “El bobo de la yuca” de Marcos Perdomo y “Tú, sólo tú” de Valdés Leal. Lara participaba con su presencia y dos viejos éxitos: “Oración caribe” y Talismán.

(continuará…)

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