Editado el contenido de la revista "Por Amor al Arte" del Maestro Mario Carreño Godinez

sábado, 1 de junio de 2013

Historia

Historia y Evolución de Salvatierra

La Vida Colonial Salvaterrense, 1644-1810 (continuación)

Los Pueblos de Indios en Salvatierra

En los primeros tiempos de la Colonia se dictaron disposiciones para congregar a los indios errantes o vagos en pueblos (las congregas o congregaciones de indios), con el objeto de facilitar su conversión al cristianismo. En un principio se conservó el gobierno de los caciques indios en estos pueblos, pero por Cédula Real del 26 de febrero de 1538, se dispuso que sólo se les llamara gobernadores o principales, y no señores de los pueblos, reduciéndose su papel, a comunicar las órdenes de los corregidores y a recaudar el impuesto de su majestad. Los funcionarios indios de estos pueblos eran elegidos cerca del día de Año Nuevo, por el término de un año y habían de ser confirmados, ya fuese por el juez español del lugar o por el virrey, los funcionarios habían de ser de pura sangre india por las dos líneas, y no podían reelegirse hasta después de tres años, regla que a menudo se violaba. Los indígenas no tardaron en captar el hecho de que dominar los engranajes del pueblo, significaba poder y posibilidades de lucro, lo que generó de inmediato las pugnas entre facciones dentro de los pueblos, siendo manipuladas estas pugnas por los funcionarios públicos españoles, los terratenientes, los párrocos y jueces eclesiásticos.

En Salvatierra los pueblos de indios fueron fundados con las mercedes de tierras otorgadas por los virreyes. San Nicolás de los Agustinos se fundó como congregación indígena en 1563, por la merced que les otorgó el virrey D. Luis de Velazco (padre), y cuyo nombre original fué Congregación de la Virgen de los Remedios. Urireo en 1580, por la merced otorgada por el virrey D. Lorenzo Suárez de Mendoza, con indios purépechas, pames y otomíes. Eménguaro en 1581, por merced otorgada también por el virrey anterior a los caciques de Acámbaro: Nicolás de el águila, Felipe Antonio y Martín de la Cruz. El barrio de indios de San Juan en 1659, por merced otorgada al indio Juan Miguel. Con el tiempo, vinieron otras congregaciones como la del pueblo de Pejo y la del barrio de Santo Domingo.

El 4 de febrero de 1592, se estableció en la Nueva España el Juzgado General de Indios, en un intento de las autoridades españolas para encauzarlos dentro de un régimen jurídico, pues seguían sin tener acceso a una acción de derecho que fuese sencilla, este tribunal tenía jurisdicción alterna, pero no exclusiva. Los asuntos de los que conocía eran: licencia para el arrendamiento y venta de tierras indias, reglamentación social y regulación de las relaciones internas, elecciones de funcionarios de los pueblos, malos tratos y exacciones por los no indios, pleitos de indio contra indio, concesiones y licencias, amparo, etc.

Los principales asuntos de impartición de justicia emitidos por los tribunales y autoridades de la Nueva España para los pueblos indios en la jurisdicción de Salvatierra, fueron:

1655 Para que la justicia de San Andrés de Salvatierra ampare a Lorenzo Ziquini, natural de Yuririapúndaro para que recupere las tierras que fueren de su propiedad.

1655 Para que la Justicia de Salvatierra, guarde y cumpla las ordenanzas que prohíben que los naturales sean reelectos como funcionarios del pueblo y que ninguna persona ajena intervenga en las elecciones.

1656 Para que la Justicia de Salvatierra ampare a Juan Miguel, natural de ella, en libertad y no permita que la persona de quien se queja se sirva de él en contra de su voluntad y le pague lo que le debiere de su trabajo.

1658 Su Excelencia, el Virrey, nombra y confirma a Diego Jacinto Serrano como gobernador de los naturales en la jurisdicción de Salvatierra, para el año de 1659.

1665 El Virrey ordena a las autoridades de Salvatierra amparen a Miguel Hernández en la posesión de gobernador y que el natural Diego Jacinto no les impida el uso de sus oficios.

1670 El Virrey nombra y confirma al gobernador y demás funcionarios de República del pueblo de Ntra. Sra. de Asunción de Urireo, y ordena que el Alcalde Mayor les dé posesión de sus puestos.

1677 El Virrey ordena al Alcalde Mayor de la jurisdicción de Salvatierra, para que el Alguacil Mayor de la Ciudad no obligue a los naturales de los pueblos de Urireo y Eménguaro a cuidarle la cárcel.

1678 Para que las autoridades de Salvatierra informen sobre la pretensión de los naturales del pueblo de Eménguaro, para sembrar trigo o maíz en un sitio de tierra que tienen en el mismo, para beneficio de su hospital.

1681 Se manda al Alcalde Mayor de la jurisdicción de Salvatierra reciba información de los naturales del pueblo de San Miguel Eménguaro, sobre las vejaciones que reciben del español Manuel López, sus hijos y sirvientes, y si resultaren ciertas, se les ponga presos embarguen sus bienes y haciendas.

1687 Se ruega al Prio y Religiosos del Convento del Carmen de Salvatierra, no maltraten a los indios y al Juez encargado de la medida general de las tierras, les haga justicia en sus propiedades.

1688 Se ordena a las justicias de Zelaya y Salvatierra, lleven a cabo el mandamiento de aprehensión de Antonio Ramos Aguirre, procedan a ejecutarlo y embargarle sus bienes, en virtud de los agravios que causó a los indios de Tarimoro.

1692 Se ordena al Escribano Público de Salvatierra, ampare a los naturales de San José en la posesión de su barrio (Santo Domingo).

1695 Se ordena al Alcalde Mayor, su Teniente, al Escribano Público y los Religiosos Carmelitas de Salvatierra, no inquieten a los naturales del barrio de San José (Santo Domingo) en contra de los Religiosos Carmelitas de Salvatierra, y que ambos comparezcan a responder de sus derechos y obligaciones.

1696 Se nombra al Lic. Diego Astacio de Guzmán, proseguir las diligencias sobre el pleito de tierras entre los naturales de Salvatierra y los Religiosos Carmelitas de la misma ciudad.

1717 El virrey rechaza las pretensiones de tierras de los naturales del pueblo de San Felipe Tiristarán (San Nicolás) y manda se les imponga perpetuo silencio y que no perjudiquen a los Religiosos Agustinos de la Provincia de Michoacán en sus tierras.

1724 Para que la justicia de Salvatierra notifique al español Juan Zorrilla no moleste al natural Lucas Martín originario de esa ciudad.

1724 Se manda a los Alcaldes Ordinarios de Salvatierra, ejecuten la soltura de prisión de los naturales de esa jurisdicción.

1725 El virrey ordena a la Justicia de Salvatierra, remita las diligencias mandadas hacer sobre el desembarco de bienes y entrega de un rancho a los indios Nicolás y Lucas Martín.

1750 Se ordena a Francisco Sosaya y Zorrilla, Regidor Alguacil Mayor de Salvatierra, practique las diligencias en contra del Regidor Fiel Contraste Manuel Berdeja, por perjuicios causados a los naturales de esa jurisdicción.

1758 El Virrey ordena al Alcalde Mayor de la jurisdicción de Salvatierra, se vuelvan a realizar las elecciones de funcionarios de República de indios en el pueblo de San Miguel Eménguaro, en presencia del Cura Párroco.

1759 El Virrey ordena a la justicia del partido de la ciudad de Salvatierra, proceda a recibir información de los naturales del barrio de San Juan, sobre la administración de justicia.

1761 El Virrey ordena al Alcalde Mayor de la jurisdicción de Salvatierra, cuide las elecciones de gobernador y a un grupo de indios que pretenden hacer movimientos para anularlas.

1764 El Virrey declara nula la elección el pueblo de Urireo y ordena se vuelvan a realizar y dejar libre al reelecto Ignacio Hernández.

1771 El Virrey ordena al Alcalde Mayor de la jurisdicción de Salvatierra, notifique a los indios del barrio de San Juan, expresen qué personas no indígenas habitan en él y qué perjuicio les han causado.

1778 El Virrey ordena al Cura Párroco de Salvatierra estar presente en las elecciones del pueblo de San Miguel Eménguaro.

1794 Para que la justicia ampare en la posesión de tierras a los naturales del pueblo de San Pablo Pejo.

1795 Para que el subdelegado de Zelaya, pase a Salvatierra y examine a los testigos que presentan los naturales del pueblo de San Miguel Eménguaro en el litigio que siguen contra los del pueblo de Pejo por posesión de tierras.

1795 Para que la justicia de Salvatierra examine a los testigos que presenta el pueblo de Pejo en el litigio que siguen contra el pueblo de Eménguaro, por posesión de tierras.

El Santo Oficio de la Inquisición en Salvatierra

Don Pedro Moya de Contreras, primer inquisidor de la Nueva España, estableció definitivamente en México el Tribunal del Santo Oficio el 4 de noviembre de 1571, para perseguir a los herejes “como lobos y perros rabiosos infeccionadores de las ánimas y destruidores de la viña del Señor”, favoreció en sus procedimientos, la delación, el espionaje y la calumnia, poniendo a merced de este tribunal, la libertad, la honra, los bienes y la vida de un acusado. Tuvo una fuerte estructura propia, además de los inquisidores, que eran los jueces que formaban el tribunal propiamente dicho, había el fiscal que llevaba la voz de la acusación, y los calificadores decidían si los acusados habían incurrido en herejía o no.

En ciudades pequeñas como Salvatierra, este tribunal tenía un comisario, que lo representaba en la jurisdicción. El notario o escribano daba fe de los hechos que se le imputaban al acusado. El alguacil mayor de la Inquisición era el encargado de la aprehensión de los reos, y los familiares perseguían a los herejes. En todos los niveles y medios, la Inquisición fué un arma política para eliminar enemigos y ejercer venganzas personales, elementos que no estuvieron ausentes en nuestra ciudad, de sus tentáculos no escaparon, ni las más prominentes familias, ni los frailes y presbíteros.

Tomado del Libro: “Historia y Evolución de Salvatierra”
de Miguel Alejo López


Aztlán: Origen y Destino

América Salvaje, Europa demoníaca (continuación)

En el siglo XV había varias flotas marítimas muy importantes, como las de Venecia y Florencia, que eran las intermediarias en el comercio de especias que recogían en medio oriente y distribuían en toda Europa. Pero, la flota más poderosa del mundo de aquel tiempo era la portuguesa; no por nada era la que tenía la escuela más importante de navegación con los más modernos adelantos de su tiempo. Esto fué determinante para que fuera un portugués, Vasco de Gama, el primero que, rodeando el continente africano, llegara hasta Calicut (actualmente Kozhikode) y por fin se cumpliera el propósito de tantos navegantes de llegar a la India por una ruta diferente a la que cruzaba por Constantinopla. Con el arribo de Vasco de Gama, el 20 de Mayo de 1498, a Calicut, Portugal se convirtió nuevamente en el líder que ahora monopolizaría el comercio de las especias.

Pero el destino le tenía reservada una gran sorpresa a España que la sacaría de las ruinas en que se encontraba y, más tarde, la convertiría en la primera potencia del mundo en los siglos XVI, XVII Y XVIII. Este poderío lo alcanzó gracias a la inquietud de un marino genovés de nombre Cristobal Colón, quien era un mercenario al servicio del rey de Nápoles, Rene d’Anjou. Colón era un excelente marino, que, aunque falto de preparación, tuvo la voluntad para revisar y recopilar muchos conocimientos sobre Geografía y Cosmografía, revisar las obras de Pedro de Aliaco, de Marco Polo y Ptolomeo, además sostuvo correspondencia con Toscanelli, importante cosmógrafo de su tiempo, quien le aseguraba que, viajando hacia el Occidente, encontraría la India. Así Colón, ayudado por sus actividades de marino que le permitían viajar por toda Europa, propuso este proyecto en varios países; en Italia (su país de origen), en Francia, en Inglaterra, en Portugal y en España, pero creyendo imposible tal empresa, todos los países rechazaron el proyecto en su primera presentación.

De todos estos países, España fué la que mostró más interés, por su parte, Colón insistió siete años, hasta que logró convencer a los reyes de la corona española, aunque nunca convenció a los sabios de la Universidad de Salamanca, ni a los de la Universidad de Córdoba, que eran asesores de la Corona. A pesar de ello, los reyes Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, se aventuraron a patrocinar el primer viaje de Colón, en busca de la India y del comercio de las especias. Acababan de terminar una guerra de ocho siglos contra los árabes, por lo que sus sabios asesores no aprobaron el proyecto de Colón.

De cualquier manera, los reyes decidieron apoyar a Colón con un poco más de la mitad del proyecto, que se valuó en dos millones de maravedíes: empeñando algunas joyas de la reina, los reyes aportaron 1,140,000 maravedíes; un particular, llamado Luis Santángel, 400,000; el resto, esto es, 460,000 maravedíes, lo pusieron los duques de Medinacelli y de Medina-Sidonia. Sí que estaba en bancarrota la corona española, cuando les costó tanto esfuerzo preparar y abastecer tres carabelas para el primer viaje de Colón que llegaría a América, si en esos mismos tiempos la Santa Sede enviaba cruzadas a recuperar Tierras Santas, compuestas por más de 200 naves bien armadas y equipadas.

Villa de palos, de donde zarpó Colón, también contribuyó para el viaje, por tener cuentas pendientes con la Administración de la Corona Española: saldó su adeudo, proporcionando para el viaje las tres carabelas que comandó Colón: la Niña, la Pinta y la Santa María, que lo llevarían a descubrir América. Después de que los reyes aceptaron el proyecto, discutieron varios puntos del viaje y llegaron a los siguientes acuerdos:

Cristóbal Colón tendría el título de Almirante en todo lo que se descubriera o se ganara, con carácter vitalicio y heredable.

Cristóbal Colón tendría el oficio de virrey y gobernador de todo lo que se descubriera o se ganara, no heredable.

Cristóbal Colón se beneficiaría con 10% de las ganancias que se pudiesen obtener. En este punto, tuvieron problemas para poder llegar a un acuerdo, ya que Colón pretendía, en un principio, 20% de las ganancias y finalmente aceptó el ofrecimiento de los reyes.

El siguiente paso fué reclutar la tripulación para el viaje, pero sólo se pudieron conseguir como voluntarios, a los mandos de cada nave: Martín Alonso Yánez Pinzón y Vicente Yánez Pinzón, además del propio Colón, quien, por tener el grado de Almirante, o sea, “jefe supremo de las fuerzas armadas”, estaba facultado para poder dar amnistía a los presos de las cárceles, por lo que liberó una gran cantidad de presos con los que completó su tripulación de 120 personas para las tres carabelas. Así, con “estas finísimas personas”, zarpó del Puerto de Palos, el viernes 3 de agosto de 1492.

Finalmente se inició el viaje. Al principio se tuvieron algunos tropiezos que se superaron. Colón tenía calculado que encontrarían tierra firme a 750 leguas, pero para el 6 de octubre ya llevaban recorridas 966 leguas y la tripulación se encontraba al borde de la desesperación y es de imaginar las dificultades que enfrentó con aquellas “finas personas”. Ese mismo 6 de octubre se amotinaron y para el 9 de octubre le dieron un ultimátum a Colón de tres días más: si en tres días no llegaban a tierra firme, darían marcha atrás, de regreso a España. Pero precisamente tres días después; el 12 de octubre de 1492, llegaron a tierra firme, tocaron una pequeña isla, a la que Colón bautizó como San Salvador, porque esa isla salvó la empresa y su vida (que en todo momento estuvo amenazada por aquella “talentosísima” tripulación). Aquella isla de San Salvador, hoy se llama Isla Watling y forma parte de las islas de Bahamas.

Este primer viaje, que partió de Puerto de Palos, el viernes 3 de agosto de 1492, llegó a la isla de San Salvador el viernes 12 de octubre de 1492, transcurriendo desde su partida hasta su llegada 70 días, los siguientes viajes que realizó Colón los llevó a cabo en sólo 21 días. En los siguientes cuatro meses, Colón se dedicó a explorar todas las islas cercanas, buscando las islas; Catay de China, y Cipango de Japón, y creyó haberlas encontrado. Colón pretendió encontrar Cipango, en una isla nombrada posteriormente como La Española, hoy llamada Haití y Santo Domingo. A Catay la confundió con la isla de Cuba y mandó a elaborar un certificado, donde afirmaba y certificaba dichos hallazgos. Además, dentro del mismo certificado estableció castigos para quien dudara de lo que el certificaba, estableciendo una multa de diez mil maravedíes, el corte de la lengua y cien azotes, para quien desdijera dicha certificación. Esta era la forma de hacer justicia de la Europa civilizada. Después de cuatro meses de exploración, Colón regresó a España, llegando a Puerto de Palos el 15 de marzo de 1493. Se hace presente con los reyes de España, quienes lo reciben con grandes pompas.

Colón lleva con él aves exóticas, plantas que no existían en Europa, muchas piezas en oro, plata, piedras preciosas y varios indígenas capturados en las islas de las Antillas. Los reyes quedaron sorprendidos de las riquezas que vieron y que Colón aseguraba existían en abundancia en el Nuevo Mundo. También quedaron estupefactos por la propuesta de Colón de iniciar el tráfico de esclavos indígenas, para hacerles competencia a los portugueses con el tráfico de esclavos negros provenientes de África.

Tomada del Libro: “Aztlán: origen y destino”
de: Melquiades González Gaytán



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