Editado el contenido de la revista "Por Amor al Arte" del Maestro Mario Carreño Godinez

sábado, 1 de junio de 2013

Biografía

El Sueño de San Juan Bosco: Santo Domingo Savio
le habla de la Pureza

Domingo Savio, nació el 2 de abril de 1842, de padres muy pobres, en un pueblecito de Italia, (no muy lejos de Roma) se encontró con San Juan Bosco en uno de los paseos que el santo hacía con sus alumnos por los campos y pueblos de Italia, presentando funciones de canto y música, piezas de teatro, solemnizando misas y fiestas religiosas, y dando buenísimos ejemplos de alegría y buen comportamiento. Estos paseos, al tiempo que servían como vacaciones de los alumnos internos, eran una gran propaganda para la Obra de Don Bosco y muchos jóvenes de provincia quedan tan encantados del sistema tan alegre y simpático del santo para educar, que ya nunca se separaban de él. Uno de esos que apenas lo conoció, fué su amigo hasta la muerte, fué Domingo Savio.

Como era muy pobre, Don Bosco le concedió una beca en su Oratorio de Turín, y allí desde 1854 hasta 1857 Domingo hizo sus tres primeros años de bachillerato. En los tres años ganó por votación unánime de 800 alumnos el premio de compañerismo cada año, y su santidad y simpatía fueron tan grandes que por muchos años su recuerdo estuvo vivo y vibrante entre todos sus compañeros.

Pero en 1857, mientras hacía tercero de bachillerato, Domingo Savio se enfermó gravemente y los médicos dijeron que debía ir a su pueblo a descansar. Se despidió de Don Bosco y de sus compañeros con inmensa nostalgia pues estaba seguro de que ya no los volvería a ver en esta tierra y al llegar a su hogar se agravó, y el 9 de marzo de 1857, después de haber recibido los santos sacramentos, murió plácidamente exclamando: “Qué cosas tan hermosa veo” (Estaba para cumplir 15 años). Pocos días después se apareció en sueños a su padre para avisarle que se había salvado, y ya muy pronto empezó a obrar milagros a favor de los que se encomendaban a él. Fueron tantos y tan grandes los milagros que hizo que el papa Pío XII lo declaró Santo en el año de 1954, y lo nombró Patrono de los jóvenes del mundo entero.

El 6 de diciembre de 1876, DOMINGO SAVIO SE APARECIÓ A DON BOSCO EN EL SUEÑO FAMOSO, que vamos a narrar enseguida:

Dice Don Bosco:

“En un jardín de una belleza indescriptible, vi aparecer a Domingo Savio acompañado de un gran número de jóvenes, muchos de los cuales yo conocía porque habían sido mis alumnos, pero muchísimos más que nunca había visto. Todos venían alegres a mi encuentro. Los acompañaban muchos, muchísimos sacerdotes, unos conocidos míos, ya muertos, y otros totalmente desconocidos para mí. Cada sacerdote guiaba un grupo de jóvenes. Domingo Savio venía rodeado de músicas y resplandores. Inmensamente bello y brillante. Vestía una túnica blanquísima y estaba ceñido con una franja roja. De su cuello pendía una cadena de flores tan bellas cual yo nunca había visto semejantes. En la cabeza llevaba una corona de rosas. Su cabellera ondulante descendía hasta sus espaldas... parecía un ángel.

Yo pregunté a Domingo: ¿estamos en el paraíso?
-No –me respondió. –Esto que ves y oyes son sólo bellezas naturales muy perfeccionados por el poder de Dios. Lo que es del Cielo no lo puede ver ni oír nadie con ojos u oídos humanos, porque se moriría de gozo.
-¿Y qué gozáis vosotros en el Paraíso?
-Es imposible tratar de decirlo porque la mente humana no es capaz de comprender lo que se goza en el Cielo. Pero baste decir que gozamos de Dios.
Amamos a Dios. Vemos a Dios. Somos amador por Él...
-¿Y por qué tienes ese vestido tan blanco?

Domingo calló pero un coro de voces respondió, cantando, las palabras de la Santa Biblia: “Estos son los que se mantuvieron sin pecado y purificaron sus almas con la Sangre del Cordero. Los que tienen el corazón puro, los que no cometieron pecados de impureza, seguirán al Cordero donde quiera que Él vaya” (Apocalipsis). Luego me explicó que aquella franja roja significaba los sacrificios hechos, el martirio sufrido para conservar la pureza. Los jóvenes que venían con Domingo Savio vestían también la túnica blanca y la franja roja; mientras yo los observaba, oí que unas bellas voces cantaban aquellas palabras del Evangelio: “Serán como ángeles de Dios en el Cielo”. Entonces entablamos con Domingo el siguiente diálogo:

-Vengo a traerte un mensaje del Cielo. ¿Ves cuántos son los que me acompañan? Son muchos, muchos, Pero serían muchísimos más si hubieras tenido más fe.- dijo. Suspiré con dolor y formulé este propósito: “Procuraré tener más fe en lo por venir”. Savio me mostró las preciosas flores que lo adornaban y me dijo:

-Dile a tus alumnos que estos son los adornos que deben conseguirse para ir a la eternidad: las rosas significan la caridad: amar mucho a Dios y al prójimo. La azucena: la bella virtud de la pureza (que obtiene que se cumpla en quienes la practican lo que dijo Jesús: “Serán como ángeles de Dios en el Cielo”). El girasol significa la obediencia. Las espigas: la comunión frecuente; la genciana: la mortificación, los sacrificios; y la siempreviva significa que estas virtudes hay que practicarlas siempre, cada día, sin cansarse, ni desanimarse.

-¿Y dime, Domingo Savio, qué fué lo que más te consoló a la hora de la muerte?.

-LO QUE MÁS ME CONSOLÓ A LA HORA DE LA MUERTE FUÉ LA ASISTENCIA DE LA PODEROSA MADRE DE DIOS. Diles a tus discípulos que no dejen de invocarla mucho durante toda su vida.

- ¿Y para el porvenir qué me anuncias?

-El año entrante morirán seis más dos de tus colaboradores. Será para ti una gran pena, pero el Señor te enviará muchos colaboradores más.

-¿Y para mi Congregación? –El año entrante habrá en ella una nueva estrella.

-A la Congregación le esperan grandes triunfos, pero con tal de que sus sacerdotes la guíen por el sendero justo y se hagan dignos de su alta misión. HAY UNAS CONDICIONES PARA QUE TU CONGREGACIÓN TENGA ÉXITO: que tus discípulos sean muy devotos de la Santísima Virgen, y que conserven la virtud de la castidad, que tanto agrada a la Virgen.

-¿Y mis jóvenes están todos en camino de salvación?
.
-Tus discípulos se dividen en tres clases. ¿Ves estas tres listas? -Y me entregó una.

Tenía un título: “los que no ha caído”. Eran muchos. Viajaban hacia la eternidad con el alma hermosa, sin heridas ni manchas. Muchos de ellos eran conocidos por mí. Luego me entregó una segunda lista: tenía por título: “Los que cayeron pero se han levantado”. Son los que han pecado pero se han arrepentido y se han confesado y están corrigiéndose. Muchos más que los de la primera lista. Enseguida me entregó la tercera lista que tenía por título: “Los que caminan por la vía de la perdición”. Domingo me dijo: estos son los que viven tranquilamente en pecado mortal. Al abrir la lista tendré que retirarme porque son almas tan antipáticas por su amor al pecado que su presencia no la podemos soportar y su olor es insufrible.


-Me voy, recuérdales a todos la lista de flores que deben conseguir.

Domingo y sus compañeros se retiraron bastante cuando yo empecé a abrir la lista de los que están y viven en pecado mortal.

Apenas abrí el papel vi aparecer delante de mí una gran cantidad de jóvenes y con inmensa amargura me di cuenta de que bastantes de ellos estudiaban con nosotros. Vi a muchos que parecían buenos y hasta óptimos en lo exterior y en cambio su vida estaba llena de pecados mortales consentidos. Parecen buenos y no lo son en realidad. Mas en el momento de abrir la lista se esparció un olor tan insoportable que creí morir. La hermosa visión de Domingo Savio y sus amigos, desapareció. La atmósfera se oscureció, y al mismo tiempo hendió los aires un relámpago, y un formidable trueno se dejó oír, de tal manera que me desperté asustadísimo.

Aquel olor penetró en todas las paredes y se me infiltró en los vestidos de tal manera, que mucho tiempo después me parecía sentir aquella hediondez terrible. Aún ahora, con solo acordarme me vienen náuseas, me siento asfixiado y con el estómago revuelto.

Al día siguiente empecé a interrogar a los jóvenes para saber si el estado de sus almas era realmente como yo lo había visto en la Visión nocturna y me convencí de que aquel sueño no me había engañado. Ha sido pues una gracia del Señor que me ha hecho conocer el estado del alma de cada uno de mis alumnos, y a cada uno le iré diciendo en particular cómo lo vi en el Sueño. Hasta ahora todos los que he llamado me han dicho que su situación espiritual es tal cual como yo la vi en las listas que Domingo Savio me presentó.

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