Editado el contenido de la revista "Por Amor al Arte" del Maestro Mario Carreño Godinez

miércoles, 1 de mayo de 2013

Reflexiones

El Arte del Matrimonio

Un buen matrimonio debe crearse. Dentro de éste, las pequeñas cosas son las más importantes.

Es nunca ser demasiado viejo para tomarse de las manos.

Es recordar decir “Te quiero” por lo menos una vez al día.

Es nunca ir a dormir estando enojados.

Es estar de acuerdo en los valores y tener objetivos comunes.

Es estar juntos frente al mundo.

Es formar un círculo de amor que una a toda la familia.

Es decir palabras de estímulo y siempre mostrar gratitud con detalles y cariño.

Es tener capacidad de amar, olvidar y perdonar.

Es dar uno al otro una atmósfera en la que cada cual se pueda desarrollar.

Es realizar una búsqueda común de lo bueno y de lo hermoso.

No es solamente casarse con la persona adecuada...

Es ser el socio ideal.

Uno tiene que complementarse con el otro, fusionándose con su carácter. Por ello, el matrimonio tiene qué aprender a sobrevivir en todas las circunstancias que le marque la vida, ya que ésas son las pautas que nos brindan estabilidad.

Amor por Largo Rato

Yo no paro de maravillarme de todo aquel que pretende haberse enamorado por una sola mirada, ni atino a darle crédito; no puedo concebir que tal amor llegue a lo más secreto del alma ni penetre las entretelas del corazón.

El verdadero amor no nace en una hora, ni da fuego su pedernal siempre que quieres, sino que nace y se propaga despacio, tras la larga compenetración que lo afianza.

El amor es una afinidad entre las almas, es un ave que siempre canta, aunque la estación no sea primavera y que no emigra de un continente a otro sino de un corazón a otro.
Ibn Hazn

“Las esposas son nuestras amantes en la juventud, nuestras compañeras en la edad madura y nuestras enfermeras en la vejez...”
Francis Bacon

No Cambies

Fui un neurótico por años, estaba ansioso, deprimido y era egoísta. Todos me decían que cambiara. Sentía antipatía por ellos y estaba de acuerdo con ellos, quería cambiar, pero no podía hacerlo por más que intentaba. Entonces, me sentí débil y atrapado. Pero un día me dijo: “No cambies, te quiero tal y como eres”. Esas palabras fueron como música para mis oídos.

¡No cambies, no cambies, no cambies... te quiero tal y como eres!

Me relajé, reviví y de pronto cambié. Ahora sé que no podía cambiar realmente hasta que encontré a alguien que me quisiera, ya sea que cambiara o no.

Tomadas del Libro: “Reflexiones y Pensamientos
para lograr un Matrimonio Feliz”

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