Editado el contenido de la revista "Por Amor al Arte" del Maestro Mario Carreño Godinez

miércoles, 1 de mayo de 2013

Poesía

Con Todo mi Amor a la Sra. de la Luz

Ya comenzó el mes de mayo,
ya llegó la alegría
en que vamos presurosos
a visitar a María.

Es un mes muy primoroso,
es un mes lleno de amor,
visitamos a María
y a su Hijo el Salvador.

Con florecitas del campo
te llené esta canastita,
vienen rosas y malmones
pensamientos, amapolas
y unas cuantas violetitas.

Señora de mis Amores,
también traigo petalitos
para regar a tus plantas
pa’ que pisen tus piecitos.

Son flores de tus praderas,
perfumadas para ti,
son flores llenas de gracia
aromadas a jazmín.

Niña mía, niña chiquita
mi alma viene hasta tí
a mirar tu hermosura
y a quedarse junto a ti.

I S J.

¡Mayo!
(A Manuel Rivadeneyra y Palacio)

¡Mira, Manuel! las aves a millares
van discurriendo por la azul esfera,
y, pródiga de flores Primavera,
festona de azucenas los altares.
Coronada la frente de azahares,
va de niñas parvada placentera,
a la que llena de bondad espera
la hermosísima Estrella de los mares.
Ya junto a Ella están; escucha: puras
canciones dan al viento; Eco responde
y las lleva del cielo a las alturas.
¡Felices niñas! mas a poco ¿en donde
se han ocultado?... porque estén seguras
¡la Virgen e su pecho las esconde!

Federico Escobedo

¡Mira... lo sabrás Después!

Cuando al Dios de mis amores
recibí en la comunión,
por vez primera, entre flores,
era un Viernes de Dolores,
símbolo de la pasión.

Era niño todavía:
en mis labios con encanto
la inocencia sonreía;
de penas nada sabía,
ni lo que era verter llanto.

De mi alma el diáfano cielo
no empeñaba aún la parda
nube del amargo duelo;
¡Iba feliz por el suelo
con el ángel de mi guarda!

Amante la madre mía
acariciando mis sienes,
viendo al cielo, me decía:
-”Si yo te falto algún día,
¡hijo, otra madre allí tienes!”

“Es tu Madre Inmaculada,
muy más bella que la luna,
la Virgen más agraciada.
Clava en ella tu mirada,
¡Ella bendijo tu cuna!

Ella es la misma Señora
que hoy miras en ese altar,
do por ti gracias implora;
Ve su faz encantadora,
¡Nunca la dejes de amar!

Alcé mi vista hacia Ella,
y al punto, caí de hinojos:
vi su faz radiante, bella,
mas... del dolor con la huella,
llanto vertiendo sus ojos.

Y viéndola así, lloré;
y a mi madre bondadosa
con ansia le pregunté:
-¿Por qué la Virgen... por qué
llora siendo tan dichosa?-

Mi madre no respondió;
-Qué, ¿respuesta no me das?
le dije llorando yo;
y ella: -¡Hijo, no puedo, no!...
Mira... después lo sabrás.

Y al punto la madre mía
me estrechó a su corazón.
De entonces con alegría,
siempre evoco aquese día:
¡Mi primera Comunión!

Y no hallo ninguna cosa
que me cause más solaz
en esta vida afanosa,
como ver de la graciosa
Virgen la doliente faz.

Hoy que ya voy combatiendo
por el mundo, sin cesar,
y duros golpes sintiendo,
porque la Virgen comprendo
supo en la tierra llorar.

Y hoy que por agudo espino
miro sangrados mis pies
en mitad de mi camino.
También la causa adivino
de aquel... lo sabrás después.

Federico Escobedo

Mamá, la Mejor Amiga

Hoy, te felicito en tu día,
por ser una mujer con una gran
vocación,
que siempre la has asumido con
valentía,
que hoy llevas en tu corazón.

Cargaste en brazos a dos grandes
hijos,
y hoy estamos agradecidos contigo
y con Dios,
contigo por ser la mejor amiga de
todas,
y con Dios porque me dió mi mejor
amiga,
mejor que todas las demás.

Yo le agradezco a Dios
por dejarme vivir y reír contigo,
por todos estos trece años juntos,
de sorpresas, alegrías y cariño
entre nosotros.

Qué orgullo tenerte como mi
mamá,
porque tú siempre me amas todos
los días,
porque tú me curas cuando
me corto en ocasiones,
porque conmigo estás en las
buenas y en las malas,
siempre, todos los días.

Nunca olvidaré esos momentos tan
bellos,
que nada ni nadie puede cambiar,
está dicho, siempre estaremos juntos,
aun así, cuando me vaya a otro
lugar.

“Recuerda mamá, que siempre
hemos de estar juntos, siempre
hemos de tenernos confianza y
amor, todos los días voy a orar por
ti y por tu amor, que tú me das
como tu hijo. Dios te bendiga
mamá, hoy y siempre. Te Quiero
Mucho”.

G T R R


Al Terminar el Mes de Mayo
(A mis buenas hermanas María y Julia)

Ya el mes, ¡oh Virgen!
de tus amores,
mes de las flores
espira ya;
¡con él se acaba
nuestro alborozo!...
¡Con él, el gozo,
Madre, se va!
Ya no habrá flores
en tus altares,
no habrá cantares,
luces no habrá;
Ingrato Mayo,
como despojos
solo a los ojos
lágrimas da.
¡Ah! Todo pasa,
todo termina;
mustio se inclina
ya el tulipán
y de las flores
rotas las galas,
¡vuelan en alas
del huracán!
Ya en tus altares,
de encantos llenas
las azucenas
no brillarán;
ni habrá ya niñas
que candorosas
te traigan rosas
con tierno afán.
¡Ay! Madre santa,
Virgen querida;
¡todo en la vida...
todo es falaz!
¡pasan las flores!...
¡pasa el contento!...
y el sufrimiento
muestra su faz.
Mas, aunque muera
del sol al rayo,
la flor de Mayo
y el tulipán;
las pobres flores
del alma mía,
esas... ¡María!
no morirán.

Federico Escobedo


Tu Última Muñeca

Hoy te entrego mi niña
tu última muñeca,
y con ella también mi corazón.
Tómala entre tus brazos y observa
que sus ojitos te ven con gran amor.

Tus años infantiles ya pasaron
cuando a tus muñequitas arrullabas,
y cual mamita dulce las besabas
hasta que dormiditas se quedaban.

Esa bella dulzura que adorna tu carita
no la pierdas jamás mi muchachita,
y que al pasar de Niña a Jovencita,
cultives en tu alma una rosita.
Y con suave fragancia te convierta
en perfumada Flor y grácil Señorita.

Que no triunfen en ti las apariencias
y no veas el amor donde no lo hay,
reflexiona ante todo, ten paciencia.
Dale a quien consideres tu amistad
y el verdadero amor, un día llegará.

Ana Lizet: tu madre y yo te amamos
al igual que te quieren tus hermanos,
con el favor de Dios siempre estaremos
para ser de ti tus confidentes.
Con Alma y Corazón te amaremos,
junto a tu almita blanca viviremos.

Interpretando el sentir de Tus Padres
y el mío propio: tu Abuelito.

J E R B


La Chispa

Llegaste a mi vida
con una sonrisa,
con una esperanza,
con una ilusión.

Le diste a mi alma
la chispa de vida,
le diste a mi cuerpo
el fuego de amor.

Mas, pasaron los días,
el fuego se apaga,
la chispa difusa
también se apagó.

Se apaga la vida,
se apaga el deseo,
se va la esperanza,
se va la ilusión.

Qué hermoso sería
volver al pasado,
volver a la dicha,
volver al amor.

Prender esa chispa
que avive ese fuego
que algún día nos diera
el deseo de vivir.

Volver a querernos,
volver a desearnos,
volver a prender
ese fuego hasta el fin.

J B


Un Poema al Trabajo

Desde los muy humildes
campesinos,
hasta los más grandes empresarios,
no dejarán de ser mexicanos,
que por nada descuidan sus
trabajos.

Siempre lo hemos demostrado,
dándole con todo día a día,
siempre con dedicación y alegría,
para ganar nuestro sustento,
que muy bien lo hemos ganado.

Nunca nos damos por vencidos,
aunque presente esté la tormenta,
siempre de pie nos ponemos.
Y en las buenas y en las malas
siempre estamos.

Trabajo, una cosa que se gana,
que todo mexicano puede hacer,
desde una máquina de coser,
hasta a una persona defender.

El orgullo se demuestra trabajando,
y no de flojos, viciosos esperando,
que desde el cielo nos caiga el dinero,
porque eso nada más es un sueño guajiro,
que no nos alimentará ni de fresas ni de higos.

G T R R


Mi Cristo en Agonía

Ver y contemplar
a mi Cristo llorar,
a mi Salvador sollozar,
y con su muerte mis pecados
perdonar.

Verte coronado de espinas
y con golpes y raspaduras,
me partes el corazón en mil
pedazos,
me arrepiento de haber cometido
muchos pecados.

¡Cómo me pone a llorar
tu pesada y trágica agonía!,
donde al final me diste como madre
a María.
Merezco la muerte por los insultos
que yo decía
y por los errores que cometía.

Tu sangre derramándose,
por mi vida Señor,
a ti no te importaba el dolor,
ni los insultos que te decían mi
Creador.

Te prometo Mi Gran Creador,
jamás volver a pecar,
te pido fuerza para luchar y caminar,
para terminar en años mi
peregrinar.

G T R R


Pasaste por Aquí
a Jesús Escobar

Me diste un corazón para tu amor,
mi corazón es una de tus huellas
que dejaste al pisar en mis arenas...
Pasaste por aquí, Señor.

Y miras con mis ojos
las maravillas de tus obras bellas,
mis ojos son tus huellas...
Pasaste por aquí, Señor.

Me diste la palabra y la sonrisa,
señales de tu luz y tu ternura,
las huellas de tu amor y tu hermosura.
Pasaste por aquí, Señor.

Cuando era apenas un botón mi vida,
me contagiaste de tu mismo ser;
el mar subió al altar y nací en él
en el Bautismo de tu amor...
Pasaste por aquí, Señor.

Pasaste, buen Jesús, por mi ribera,
tocaste con amor mi corazón:
“Ven y sígueme”
pronto brotaron
los lirios blancos de mi vocación...
Pasaste por aquí, Señor.

Tomada del Libro: “Mi Desierto, Poesías”
del Padre Rafael Alcántar Mondragón

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