Editado el contenido de la revista "Por Amor al Arte" del Maestro Mario Carreño Godinez

miércoles, 1 de mayo de 2013

Biografía

Teresa de Silva

Nació en Morelia hacia el año 1920. Estudió en la Escuela Normal de su ciudad natal, sin terminar su carrera de profesora; trabajó en oficinas públicas, y comenzó desde muy joven a publicar sus poemas, firmados con su nombre de soltera: Teresa Vázquez Valdovinos, nombre que más tarde cambió al casarse con el señor Luis Silva Madrigal.

En la poesía de Teresa se manifiesta, como característica especial, la frescura, toque especial que imprime en cada uno de sus versos. Tanto Teresa como de su labor literaria, Cayetano Andrade señala: Desde muy joven empezó a cultivar la poesía. Su temperamento soñador y romántico fué dando forma a las ilusiones juveniles y a las primeras impresiones del amor en poemas breves que eran como estuches de candor y sentimentalismo. Más tarde, su verso fué dúctil y la inspiración fluyó mansa y serena como una corriente cristalina, que fué copiando sus diversos paisajes y cantando la canción tierna y sentimental. De entre las publicaciones de Teresa de Silva, mencionamos: Oro y azul y Niebla; además de presentar tres pequeños poemas que nos dejan ver la calidad de esta poesía.

Si no te Olvido

Necesito arrancarte del pensamiento
como a una mala hierba que ha florecido
porque preciso más que el sol y el viento
un poco de quietud... de paz y olvido.
El polo opuesto y negativo eres
del bien que ciegamente había olvidado,
y como un enemigo, así zahieres
a quien para su mal, todo has robado.
Más la fuente se hiela en los glaciales
de tu mirada dura...
de tu palabra fría...
del corazón que consagra los azares
la rosa antes lozana se deshoja,
y el reír matinal que se entreabría
como una flor muy roja,
se convierte, perdida su frescura
en un amargo fruto de congoja.


Olvido

Muy dentro de mi pecho
que les formó mullida y blanca cuna,
tus ojos se durmieron
en la noche sin fin de mi amargura.
Ya no siento su fuego
lacerante como una mordedura
que destilo veneno
y con saña inaudita lo inocula.
...mansamente se han quedado dormidos
bajo un manto de ausencias y de olvido.
Que persigo la dicha, y me la quitas,
la paz anhelo, y tú me la arrebatas,
ansío la alegría y me das cuitas,
amo la vida aún, y tú me matas.
Es por eso que más que el sol y el viento
necesito arrojarte de mi sentido,
¡porque quiero vivir!... y yo presiento
que me voy a morir si no te olvido.


Devoción

Déjame entrar en tu alma, que tan solo presiento,
conocer hasta el fondo su más hondo secreto.
Yo entraré despacito... conteniendo el aliento...
como si entrara a un templo, con unción y respeto.
Descansaré mi plata de su sandalia leve
para que así mi paso no rompa su silencio,
ese augusto silencio que a tu vida la envuelve
en su tupido velo, como nube de incienso.
Y cuando haya gustado de la paz de tu alma,
de esa suave tristeza y esa dulce quietud,
todas mis tempestades habranse vuelto calma,
y en mis desesperanzas sólo habrá beatitud.
Y será entonces mi alma como la luz del día,
porque siendo formada del más fino cristal,
quedará ahí la tuya reflejada en la mía
como una blanca estrella dentro de un manantial.

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