Editado el contenido de la revista "Por Amor al Arte" del Maestro Mario Carreño Godinez

viernes, 1 de marzo de 2013

Narraciones

La Palabra y el Silencio

La palabra es un sonido o conjunto de ellos que se articulan para expresar las ideas.
El silencio es la carencia de sonido.
El silencio también expresa ideas y puede mostrar repudio y desprecio. Puede llegar a ser tan elocuente como la palabra.
La palabra es un importante medio de comunicación, pero además, es una fuerza incontenible que puede conmover, conducir, orientar, convencer y educar; puede también desorientar, ofender, mentir y destrozar. Son vehículos que pueden llevarnos al corazón del hombre.
“Habla con persuasiva elocuencia”, se dice frecuentemente.
La retórica es el arte del bien decir, de dar al lenguaje eficacia para deleitar, persuadir y conmover.
La oratoria es el arte de hablar con elocuencia; es expresarse eficazmente mediante la palabra hablada. Dos cosas son necesarias para hablar en público: Serenidad y voz. (Cicerón)

No puede hablar quien no sabe, no puede comunicarse lo que no se conoce y no puede convencer quien no está convencido.
Es mejor convencer que vencer.
En ningún momento se discute la utilidad de la elocuencia, pero ésta es solamente un instrumento y no es indispensable para el orador.
En cuanto a la retórica, puede ser útil para alcanzar la elocuencia pero no es más indispensable que ésta porque existen otros recursos para ser elocuente:
- Buena disposición de ánimo.
- Estudio atento del tema.
- Trato frecuente con los modelos, que son; los mejores autores y los maestros reconocidos.
- La práctica constante.
En los siglos IV y V de nuestra era, los estudiantes de retórica se adiestraban en tres clases de ejercicios:
- Defender una causa ante un Tribunal,
- Discutir un asunto en una asamblea y:
- Sostener una conferencia ante un público letrado. (Cicerón)

Son tres modos de obtener y asegurar, por el arte del bien decir, el éxito de una carrera. Cuando se expresan las ideas con elegancia, en forma convincente y agradable, hablando ante un público, nos referimos, entonces, a la oratoria y está compuesta por:
- La invención, que es el tema.
- La disposición, la aptitud para un fin.
- La elocución, consiste en el modo de elegir y distribuir las palabras y los pensamientos en un discurso. Es pues, el estilo.
- La memoria. El recuerdo de los hechos, historias y dichos, y por último:
- La pronunciación, que no sólo es una buena dicción sino también moderar y arreglo del semblante y ademanes del orador. (Cicerón).

Este mismo, el orador, guarda reverencial respeto por la palabra como un vaso precioso y cincela su estilo como un objeto de arte, a condición de servir a la verdad, pues ella importa antes que nada. No hay vicio más feo que la mentira. Por eso se afirma: “Que el orador no se ponga al servicio de las palabras, sino las palabras al servicio del orador.”
La oratoria consiste en lograr que los seres humanos se convenzan por la fuerza de la razón y de la verdad y se conmuevan por el vigor de las emociones y los sentimientos más profundos.
El orador cuenta con varios recursos:
- La imponente presencia,
- La voz expresiva,
- La dicción enardecedora,
- La memoria erudita,
- El milagro de la improvisación,
- Ágil el ingenio,
- Agudo y profundo,
- Caudaloso y pasional
Por esta razón habemos tantos aspirantes y tan pocos oradores.
Acertó quien dijo a Cicerón: “Demóstenes te quitó la gloria de ser el primero, pero tú le quitaste la gloria de ser el único”.
El ideal de todo orador y vale para todo escritor es amalgamar la elocuencia con la sabiduría y la belleza del estilo con la verdad del pensamiento, porque ¿Qué otra cosa es hablar, no solo con elocuencia, sino también con sabiduría para emplear:
En el estilo simple, palabras adecuadas
En el estilo moderado, palabras brillantes y,
En el estilo sublime, palabras vehementes?
(San Agustín)

¡Pero con la condición de expresar las ideas verdaderas que se tiene la obligación de dar a entender!
Vosotros, los que deseáis ser oradores, inspiraos como ellos; que un sentimiento profundo os consuma, que una grande y clara convicción os anime, que vuestro tacto y sabiduría os sugieran los medios del convencimiento (antiquísima expresión).
Si las palabras son el vehículo de la comunicación humana, llenémoslas entonces de sabias ideas y de los más nobles sentimientos, para que siempre estén llenas de fraternidad y, como llaves prodigiosas, puedan abrir las mentes de los hombres y descargar en sus corazones, nuestro mensaje de buena voluntad para todos los hombres del mundo.
Cito a Fulcanelli:
“En la conversación corriente, ¿no son acaso los equívocos, las sinonimias, los retruécanos y las asonancias lo que caracteriza a las gentes de ingenio, felices de escapar a la tiranía de la letra?”
“Si el sentido corriente de las palabra no nos permite ningún descubrimiento capaz de elevarnos, de instruirnos, de acercarnos al CREADOR, entonces el vocabulario se vuelve inútil. La palabra que asegura al hombre la superioridad indiscutible, la soberanía que posee sobre todo lo viviente, pierde entonces su nobleza, su grandeza, su belleza y no es más que una triste vanidad” (fin de la cita)
Vanidad de vanidades y todo vanidad.
No obstante todo lo hablado, el silencio se convierte en la mayor elocuencia.
Cuando una palabra es expresada, es imposible detenerla y causará el efecto deseado, o quizás un efecto diferente o contrario al deseado; hasta entonces, regresará a nosotros. Una palabra o frase pueden dejar de expresarse: por olvido, por temor, por educación y por otras muchas razones como el respeto y la prudencia.
Alguien llamado silencio me dijo: muchas veces me he arrepentido de haber hablado, pero nunca me he arrepentido de haber callado.
Porque he callado antes de proferir un insulto, antes de responder a una agresión, antes de mentir, antes de acusar a un inocente.
He callado también para entrar al lugar secreto que es mi conciencia.
He callado para hablar con Dios.
Fué entonces cuando me di cuenta del gran valor de la palabra y fué entonces cuando descubrí el gran valor del silencio.
El silencio no puede expresar la belleza, pero la percibe para entregarla a la palabra.
El silencio percibe a Dios y lo entrega a la palabra para que lo alabe, lo exalte y le exprese amor y agradecimiento. Transcribo otra vez a Fulcanelli:
“Por el ejercicio constante de las facultades de observación y de razonamiento, por la meditación, el neófito subirá los peldaños que conducen al:
SABER

La imitación ingenua de los procedimientos naturales, la habilidad conjugada con el ingenio, las luces de una larga experiencia le asegurarán el:
PODER

Pudiendo realizar, necesitará todavía paciencia, constancia, voluntad inquebrantable. Audaz y resuelto, la certeza y la confianza nacidas de una fe robusta le permitirán a todo:
ATREVERSE

Por último, cuando el éxito haya consagrado tantos años de labor, cuando sus deseos se hayan cumplido, el sabio, despreciando las vanidades del mundo, se aproximará a los humildes, a los desheredados, a todos los que trabajan, sufren, luchan, desesperan y lloran aquí abajo. Discípulo anónimo y mudo de la naturaleza eterna, apóstol de la eterna caridad, permanecerá fiel a su voto de silencio.
En la ciencia, en el bien, el Adepto deberá para siempre:
CALLAR”.

R R S

Los Cristianos y los No tan Cristianos

Alzados, cristeros y rebeldes; se les puede clasificar así a esas bandas o gavillas de hombres armados que asolaron nuestra ciudad y sus alrededores; todos ellos de triste memoria. Estos se hermanaban en el pillaje con alguna causa, partido político, a un líder o caudillo nacional, teniendo en constante estado de temor a pueblos enteros. Estos grupos se formaron; no por causa de la democracia; tampoco por el bien común y la liberación de los oprimidos; y menos por la sublime causa de la religión, sino guiados y motivados por la rapiña, la violencia, las atrocidades y la venganza; quien pagaba todo esto, eran los que menos la debían; los humildes campesinos y el pueblo desarrapado y hambriento.

Estas bandas se formaron cuando alguien dándose un título o grado militar, de capitán para arriba; enrolaba y convencía a una decena de peones analfabetas resentidos de los hacendados, a tomar las armas por tal o cual causa. Ya en bola, llegaban a la primera ranchería o hacienda indefensa, pregonando libertad y democracia unos, y a Cristo y la religión, otros, sacándoles en todos los casos a la pobre gentes; dinero, armas, víveres, caballos y todo lo de valor que encontrasen. Y o se diga las mujeres, solteras y casadas, sin importar su edad; eran violadas y ultrajadas, obligando a las familias a esconderlas en cuervas cercanas y hasta en los pozos.

Este pillaje se institucionalizó por muchos años en nuestra región a partir de 1911; Benito Canales y los Hermanos Pantoja merodeaban los alrededores; Canales asolaba el norte del municipio y los Pantoja por el rumbo de Yuriria. El 8 de mayo de ese año, se sublevó la Plaza de Salvatierra a favor de Madero. Los cabecillas fueron: Don Catalino Guerrero, Jesús Glacián y José Santibáñez. El 17 de ese mismo mes, Moisés García tomó la Plaza de Yuriria, se había levantado en armas en el Pueblo de San Nicolás de los Agustinos, llegó a controlar hasta Uriangato y Moroleón.

Al triunfo de Madero, Don Catalino Guerrero fué el comandante militar en Salvatierra y Moisés García obtuvo el grado de coronel. Al golpe de estado perpetrado por Victoriano Huerta, llegó con un contingente militar a Salvatierra el mayor Francisco Cárdenas –fué quien asesinó a Madero- para rechazar al Coronel Alarcón que pretendía tomarla, en esta escaramuza cayó un carabinero en manos de las fuerzas de Cárdenas, quien lo mandó ahorcar en la Plaza del Carmen. Las fuerzas constitucionalistas entraron en la ciudad al mando del Coronel Felipe Duarte, se proclamó Presidente Municipal a Don Sebastián Rocha.

El año de 1915 fué de mucha efervescencia política y militar, las gavillas más temidas aparecieron en nuestros campos y cerros; después de la Batalla de Celaya entre los ejércitos de Obregón y Villa en abril de ese año. Por nuestro municipio intentó el General Villista Fierro, tomar Valle de Santiago, pasando por la Hacienda de San José del Carmen, lo que obligó al General Obregón a trasladarse con sus fuerzas a Salvatierra. En ese mismo año las gavillas sembraron el terror en nuestros campos; Trinidad Raya en Eménguaro Bernardino Rico “El Zurdo” en la Sierra de los Agustinos.

El gavillero y bandolero más temido en la región, fué sin duda Inés Chávez García, fué rechazado el 1 de diciembre de 1817 por el General Fernando Dávila cerca del Pueblo de San Nicolás, los prisioneros tomados a Chávez fueron fusilados en el cuartel que estaba en el Portal de la Luz, hoy casa de las Madres Religiosas de Fátima. En ese mismo año, el gavillero salvaterrense Sacramento Vieyra bajo las órdenes de Chávez, controlaba desde el Cerro de Culiacán hasta Santa Ana Maya, Mich. Asoló los pueblos de Santiago Maravatío y San Pedro de los Naranjos.


Un año después, el 5 de abril de 1918 volvió a la carga Inés Chávez tomando san Nicolás de los Agustinos por segunda vez; exigiendo de los vecinos la cantidad de cinco mil pesos a cambio de retirarse, como éstos no aceptaron, quemó la galera de la hacienda repleta de cacahuate, dicen las crónicas que aún humeaba meses después.

A fines de 1926, en la Sierra de Agustinos estaban acantonados los cristeros de Tarimoro al mando del General Blas Vega, en Salvatierra estaba acuartelado con su tropa el capitán del ejército Juan Jaime, librándose entre ambos bandos uno de los combates más encarnizados en el paraje conocido como “Monte Prieto” y otro en las Rosas Blancas en las afueras del Pueblo de Urireo, en estos enfrentamientos cayó muerto el conocido cabecilla cristero Susano Ramírez. Los federales eran apoyados por las famosas defensas rurales de ejidatarios; que no eran de ninguna manera hermanas de la caridad que digamos.

La última incursión armada de estos grupos que sufrimos fué la de los rebeldes de la Sierra de Agustinos, tomaron nuestra ciudad el 12 de septiembre de 1936, lo que obligó al gobierno a mandar al 44 batallón de infantería al mando del General Pedro Cl Figueroa a desmantelarlos. Aunque sólo se habló de dos gendarmes muertos; sí sufrimos la quema de nuestro archivo público municipal. Los alzados eran simples bandidos o gavilleros; los cristeros, todos sabemos por qué peleaban; y los rebeldes no estaban de acuerdo con el gobierno, habían sido grupos cristeros que no depusieron las armas.

Unos con Cristo y otros sin él o a medias; al fin, cada quién en ese tiempo lo sentía y lo interpretaba según su fe. Pero, ¡qué bien fregaron unos y otros!


Don Camilo Flammarión, el Poeta de los Cielos
por : RMP

Este gran hombre fué enviado a este mundo en el año de 1842 y llamado por el Señor en el año de 1925. Fué uno de los científicos franceses más eminentes del Observatorio Astronómico de París de ese tiempo. Por su obra y su talento, los sabios también famosos y reconocidos, amigos y colegas suyos le llamaron: “El Poeta de los Cielos”. Una de sus cualidades que más se admira en este científico fué, que siendo un astrónomo de primer orden, investiga en la misma proporción la ciencia psíquica en sus fenómenos paranormales.

Fué asimismo un científico valiente y liberal, porque siempre respondió a los críticos con argumentos razonables, científicos y bien fundados, pues él, siempre puso en mente y su espíritu, más allá de los cercanos horizontes. Siendo la ciencia astronómica muy precisa y difícil de explicar, él la daba a conocer de una manera amena y al alcance de todos los entendimientos. Sus enseñanzas, sus conceptos y sus apreciaciones siempre elevados y bien fundados, tanto de la ciencia astronómica, como de sus investigaciones en el campo de los fenómenos metapsíquicos fueron y son tan interesantes, que sus libros nunca enfadan, aunque los leamos varias veces, siempre son nuevos. Son semejantes a los Diálogos de Platón, que nunca envejecen.

Como dijimos antes, las investigaciones de don Camilo en los campos de la ciencia astronómica y de la ciencia Psíquica: él como que las entrelaza de una manera admirable y por eso son fascinantes. Siendo pues dos ciencias las que precisa analizar, nos vamos a referir a la primera, la astronómica. Para esto, debo hacer la siguiente aclaración: soy yo un simple aficionado a esta ciencia y por lo mismo, no he podido leer mucho de las obras de este autor, debido a la falta de recursos y a que los libros escritos por el Señor Flammarión han estado y están mucho muy escasos. Por ejemplo, a duras penas conseguí sus libros “Urania”, “La Tierra y el Hombre en el Universo”, “Fantasías Estelares” y algunas referencias citadas en otros libros del mismo autor del su LIBRO MONUMENTAL TITULADO “LA PLURARIDAD DE LOS MUNDOS HABITADOS” que es donde Don Camilo despliega todo su genio como científico y como poeta de los cielos.

Al terminar la lectura de sus libros, tanto me han impresionado que me he hecho a la idea de que el Señor Flammarión, fué místico de la ciencia de los astros y un vidente iluminado por los grandes espíritus que le revelaron las maravillas de la Creación, no solamente de nuestro sistema planetario, sino también de otros mundos y soles lejanos. Por ejemplo, cuando Urania, la Diosa de la Astronomía, se le aparece en plena noche en su Observatorio particular de Juvisy (Francia) al terminar sus observaciones en ciertos puntos del cielo estrellado; y lo invita a dar un paseo por el firmamento, como la Diosa se lo lleva de la mano y juntos emprenden su viaje con la velocidad del pensamiento. La Diosa le va explicando a su acompañante las características de los distintos sistemas planetarios que han visitado, los cuales gravitan alrededor de sus respectivos soles-estrellas, situados en las constelaciones de la Vía Láctea.

Don Camilo queda maravillado cuando la Diosa lo lleva por los sistemas planetarios iluminados y regidos por los sistemas “binarios”, es decir, por dos soles de distintos colores, o sea, cuando un sol color oro se pone en el ocaso. El otro sol de luz azul, va apareciendo en el levante (oriente) de manera que en esos planetas no existe la noche. Como los mundos son diferentes en tamaño, distancias, condiciones atmosféricas y demás elementos en distintos grados de evolución, por eso sus humanidades son diferentes en sus naturalezas físicas. En unos su avance intelectual, espiritual, cultural, científico y religioso, es mayor o menor. Por eso no son idénticos.

Por ejemplo, aquí en la Tierra, la reproducción de las especies difieren unas de otras. Pues con mucha más razón si se trata de otros planetas. Los opositores a las consideraciones y razonamientos del Señor Flammarión, sostienen que no puede haber vida en ningún otro planeta del Universo, porque no tienen las mismas condiciones que hay en la Tierra, como la distancia al Sol. El único que tiene una corteza PROPIA y agua en abundancia y demás elementos que no tiene ningún otro planeta como su atmósfera, etc.

Don Camilo presenta hechos que estamos mirando todos los días aquí mismo en nuestro propio planeta, sobre la diversidad de las especies para conservar la vida y su reproducción. Por ejemplo: el Hombre no puede vivir en el fondo de los océanos, ni los peces del mar pueden vivir en la superficie terrestre. En unos cuantos minutos mueren por no estar en su elemento. Nosotros caminamos veloces en tierra, pero no podemos volar como los pájaros. Estos caminan en tierra y pueden volar, aún si desplegar sus alas. Y no solo los pájaros pueden volar, también los insectos. Los humanos tenemos nuestros idiomas y los animales también se entienden entre sí.

Y así, tanto los humanos como los animales, ya nacen con sus propias defensas para sobrevivir en la tierra; asimismo por lo que hace a su reproducción. En las aves, por ejemplo, nacen los polluelos de un huevo. En el hombre se opera otra forma de nacer. En los animales, insectos y peces del mar, también existe la variedad. Si esto sucede en la tierra, con mayor razón debe suceder en otros mundos lejanos.

Ya en estos tiempos modernos, parece ser, que tanto algunos científicos como algunos padres y teólogos católicos, aceptan la existencia de vida en otros mundos. Yo he leído unos tres ó cuatro libros de estos autores que coinciden en que sí puede haber vida en otros planetas creados por nuestro Padre Dios. Sus razonamientos son muy válidos y lógicos. Dicen: SÍ PUEDE HABER VIDA EN LOS OTROS MUNDOS. PORQUE PARA DIOS NO HAY IMPOSIBLES. PARA ÉL, TODO ES POSIBLE. Dicen también: “No es posible que Dios haya creado otros mundos para tenerlos desocupados, desiertos, sin objeto alguno. Nosotros los terrícolas, no podemos jactarnos de ser los únicos hijos del Todopoderoso. Él, el Señor del Universo, debe tener otras humanidades, que quizá lo amen más que nosotros, sin hipocresías y sin haber dado muerte a su Santo Hijo, como lo es Cristo Jesús.

De verdad muchos de nosotros, somos malagradecidos con su creador. Unos lo aman y otros mejor al demonio, que es contrario al poder divino. Como dice Giovanni Papini: “Nuestro padre Dios y su santo hijo Jesucristo, han sufrido mucho por el mal comportamiento de esta humanidad contradictoria. Muy dura de corazón y de pálida espiritualidad”. Para terminar este punto, yo sí me declaro partidario de las afirmaciones científicas y filosóficas el eminente investigador francés Don Camilo Flammarión.

Vamos ahora a tocar la cuestión relativa a los fenómenos paranormales que tanto estudió el gran científico Don Camilo Flammarión. Los hechos y testimonios de la veracidad de estos fenómenos se encuentran en un tratado de tres tomos que él tituló con el nombre de “LA MUERTE Y SU MISTERIO”. En estas investigaciones, aparte de sus encuestas y testimonios de personas de mucha seriedad, sobre las manifestaciones de los espíritus después de la muerte, deja por los suelos a toda teoría o doctrina racionalista y atea. Asimismo deja callados a todos los incrédulos, pero al mismo tiempo nos hace pensar en un Dios inmenso e incomprensible, infinitamente poderoso y bueno, que todo lo ven, todo lo juzga y todo lo controla.

Empieza la obra citada con una disertación, probando la existencia del espíritu y la inmortalidad del alma. En los siguientes capítulos de la obra citada, se hace las siguientes interrogantes que transcribo a continuación: “¿El espíritu no es superior a la materia? ¿Cuál es nuestra verdadera naturaleza? ¿Cuál es nuestro destino futuro? ¿No somos más que llamas efímeras que brillan un instante y luego se extingue para siempre? ¿No volveremos a ver más a los que hemos amado a los que nos han precedido en el Más Allá? ¿Las separaciones son eternas? ¿Todo muere en nosotros? Y, si queda algo que se transforma en ese elemento imponderable, invisible que escapa a todo, pero que es consciente y que pudiera constituir nuestra personalidad durable, ¿vivirá mucho tiempo? ¿Sobrevivirá siempre?.

Más adelante continúa con sus inquietudes enigmáticas, y de mucho interés para la humanidad pensante. Dice así: ¿Se puede investigar si ciertos hechos correcta y escrupulosamente observados, son susceptibles de ser analizados científicamente y aceptados como reales por la crítica mas severa? No queremos mas frases ni más Metafísica: hechos, hechos. Se trata de nuestra suerte, de nuestro destino, de nuestro porvenir, de nuestra existencia.

De este tamaño son las interrogantes de este gran pensador científico de la Francia inmortal. En tiempos de este gran hombre, estaba en boga la doctrina espiritista, que también la llamaron: Ciencia Espírita. se hizo amigo y colega de Allan Kardek, del incansable Myers, del Dr. Askasow y otros connotados ya convencidos de los fenómenos espiritistas. Experimentó y estudió a fondo la intervención de los espíritus de los muertos producidos por los Médiums más famosos como Douglas Home, las Señoras Piper y Barret, un respetable clérigo de nombre Moses y otros de la mayor seriedad.

Y COSA CURIOSA: los hombres eminentes ya citados y otros colaboradores suyos, abrazaron la doctrina Espiritista, habiéndola adoptado como su religión única y verdadera, cosa que Don Camilo permaneció independiente a pesar de que sus investigaciones en este campo lo llevaron muy lejos. Él siempre aplicó el Método Científico. Todo lo estudia y analiza, por eso, no se dejó contaminar de ese karma. Es cierto que existen los fenómenos, no los niega, lo difícil es saber la procedencia de los espíritus de los muertos, que por instantes toman posesión de los cuerpos de los médiums.

Vistos y sopesados los resultados de las sesiones espiritistas, como se dijo antes, el Señor Flammarión emprende una serie de encuestas y reúne centenares de testimonios de personas que tuvieron contactos casuales con entidades del mundo invisible, como premoniciones, apariciones de muertos, de fantasmas, de casas embrujadas, almas en pena y demás manifestaciones que a diario se registran en el mundo de los vivos causados por entidades que existen en el mundo invisible y que en un tiempo vivieron en este mundo. Asimismo, analiza las facultades extrasensoriales de los vivos y sus conexiones con esa otra dimensión desconocida, a donde todos, tarde o temprano tenemos qué llegar.

Finalizando este pequeño artículo, puedo decirles que solamente con los contenidos de la obra “La Muerte y su Misterio”, el señor Don Camilo Flammarión, da unos golpes muy fuertes a las doctrinas Racionalistas y a todos los incrédulos. Como buen científico que fué, nos habla de las fuerzas desconocidas invisibles del espíritu. Las estudia a fondo y piensa que pueden ser de naturaleza eléctrica. Esta teoría coincide con la teoría de un físico norteamericano contemporáneo R.A. Lyttleton, cuando en una conferencia de hombres de ciencia PRESENTÓ A MANERA DE POSTURA ¿UN UNIVERSO ELÉCTRICO?, para ser discutida. Más, no se sabe si aparte de la electricidad, existen otras fuerzas desconocidas, aún no descubiertas.

Se puede decir mucho acerca de las investigaciones del Señor Camilo Flammarión escritas en sus libros y que son muy interesantes, que no podemos mas que secundar a sus admiradores de su tiempo, pues fué un acierto quien dijo que él había sido “El Poeta de los Cielos”.

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