Editado el contenido de la revista "Por Amor al Arte" del Maestro Mario Carreño Godinez

martes, 6 de noviembre de 2012

El Rincón para Niños

El Perro y el Lobo

¡Diré en pocas palabras cuán dulce me parece la libertad!

Un lobo de excesiva delgadez encontró por casualidad a un bien nutrido perro. Después de cambiar un saludo se detuvieron.

-¿De dónde vienes que tan brillante está tu piel? –Preguntó el lobo al perro; ¿en dónde te alimentas para estar tan robusto? Yo, que soy más fuerte, me muero de hambre.

-Tú sólo tienes la culpa de encontrarte en semejante condición, -le respondió el perro con franqueza, si puedes proporcionar a un amo los mismos servicios que yo presto al mío.
-¿Cuáles son?
-Vigilar la puerta y por la noche defender la casa contra los ladrones.
-Héme dispuesto a seguirte, exclamó el lobo, porque ahora tengo que sufrir la nieve, la lluvia y arrastro una vida miserable en los bosques. ¡Cuánto más agradable me será vivir al abrigo de las escarchas y encontrar buena cena sin tomarme ningún trabajo!
-En ese caso, ven conmigo, -dijo el perro.

Por el camino, el lobo reparó en el pelado cuello del perro.
-¿Qué es eso, amigo?
-Nada
-Sin embargo, dímelo, te lo ruego.
-Como parezco vivo, me atan desde por la mañana para que duerma durante el día y pueda velar desde que la noche llega. Por la tarde me quitan la cadena y corro a donde quiero. Me llevan pan. Mi amo me da los huesos que sobran en su mesa, los criados me tiran muy buenos trozos, y me dejan su sopa por la que no se inquietan. Así, sin trabajar, me lleno el estómago.
-Pero dime, si quieres salir, ¿puedes?
-No del todo.
-Disfruta entonces, amigo mío, de las dulzuras que me alabas; en cuanto a mí, no querría ni un reino a costa de mi libertad.


La Escuela

-¿No veis los fulgores del sol en la altura
tiñendo las nubes de vivo arrebol?
Niñitos, la escuela más bello fulgura;
marchad a la escuela: ¡la escuela es un sol!

-¿No veis a la abeja que zumba y que vuela
buscando las mieles que da el florestal?
Niñitos queridos, marchad a la escuela,
cual turba de abejas: la escuela es panal!

-Mirad esos nidos del árbol prendidos;
uno es de cenzontles: polluelos, cantad!
Marchad a la escuela, niñitos queridos:
¡la escuela es un nido más bello, marchad!
Amado Nervo

Tomados del Libro “Alma Latina”

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