Editado el contenido de la revista "Por Amor al Arte" del Maestro Mario Carreño Godinez

jueves, 4 de octubre de 2012

Rincón para niños

El Engañador Engañado

En la ciudad de Makandita se estableció un brahmán que había hecho voto de silencio absoluto. No vivía más que de limosnas como otros brahmanes y se había retirado a un convento agregado a un templo.

En cierto día, mendigando, entró en la casa de un rico comerciante, cuya hija, muy bonita, le dió una ofrenda.

Apenas la hubo visto, el brahmán exclamó:

-¡Oh, desgracia, desgracia!...

El comerciante lo oyó pero lo dejó marchar.

El brahmán volvió a su convento; pero el comerciante, inquieto, fué a buscarlo y le dijo:

-¿Por qué rompiendo tu silencio proferiste aquella exclamación? –El brahmán respondió.

-Porque tu hija tiene un signo fatal. Si se casa, ella y su hijo te proporcionarán muchas penas. Porque estoy convencido de esa desgracia lancé aquella exclamación. Si quieres salvar a tu hija enciérrala en una caja que dejarás bogar en el Ganges; pero a fin de poderla reconocer, ¡ponle encima una antorcha.

-Muy bien, -dijo el comerciante-. Y se fué a su casa y ejecutó lo que le había recomendado el brahmán.

Este dijo a sus discípulos:

-Id al Ganges: en sus aguas veréis flotar una caja que lleva encima una antorcha, traedme esa caja, pero sin abrirla, aunque oigáis un ruido en su interior.

Los discípulos fueron al río; pero antes de que llegasen, un hijo del príncipe que había visto la caja flotante, la cogió, la abrió, encontró en ella a la joven adorablemente hermosa y se casó con ella. Colocó en la caja un mono vivo, la volvió a clavetear y la hizo transportar al río, en cuyas aguas flotó.

Los discípulos del brahmán la encontraron, la recogieron y la llevaron a su maestro que la esperaba con impaciencia.

Cuando la abrió, el mono dió un salto, se echó sobre él y a fuerza de arañazos le destrozó la cara, mientras los discípulos reían a carcajadas.

Al siguiente día se divulgó el suceso. El brahmán fué objeto de las burlas de la gente y el comerciante se alegró al saber que su hija se había casado con un príncipe.
Apólogo hindú

Tomada del Libro “Alma Latina”

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