Editado el contenido de la revista "Por Amor al Arte" del Maestro Mario Carreño Godinez

jueves, 5 de julio de 2012

Leyendas

Hemeroteca Salvaterrense

Dicen que la historia de un pueblo, ciudad o país la escriben los vencedores; pero esto no importa cuando existen otros elementos y fuentes de información para interpretarla. Las fotografías antiguas que nos muestran; como estaba tal o cual calle, plaza o templo, o cómo se vestía en determinada época; o cómo era fulanito o zutanita de tal y con quien estaba en el retrato. Nos ayudan a reconstruir e interpretar el aspecto externo de la historia.

Pero el alma y el espíritu de un pueblo se muestra y aflora desde lo más íntimo a través de lo que escribe, donde expresa su pensar y su sentir. Para esto, sirven los periódicos y revistas editados a través del tiempo, sin olvidar el papel tan importante que desempeñó la imprenta y el arte tipográfico para que pudieran existir.

La primera imprenta que existió en el Estado de Guanajuato estuvo en el Fuerte Liceaga, construido por los insurgentes sobre dos islotes de la Laguna de Yuriria, con ella se editaron dos números de la “Gaceta del Gobierno Americano en el Departamento Norte” que vieron la luz pública los miércoles 23 y 30 de septiembre de 1812. Pasada la guerra de Independencia, se consigna que la primera imprenta que existió en el Estado estuvo en el Pueblo de Santiago Maravatío en el año de 1848 sin más referencias al respecto. En Salvatierra, la primera imprenta la fundó Don Francisco Balandra en el año de 1885.

En nuestra ciudad, la historia periodística comienza en el año de 1880 al aparecer “El Fantasma” dirigido por Don Antonio Sixto Romero, su lema era: “Periódico político, escrutiñador, crítico y acérrimo defensor del pueblo”. Para el año de 1888 apareció “El Pequeño Ahuizote”, dirigido por Nicolás P. Otamendi y editado en la imprenta de Don Francisco Balandra, valía 12 centavos.

En 1896 se editó “La Democracia” en la imprenta de Juan B. Sepúlveda con el lema: “Periódico hablador pero no embustero; ni quita ni pone rey; y se prepara a defender los intereses del pueblo”, fué dirigido por Gonzalo A. Caciny.

La imprenta de Juan B. Sepúlveda ubicada en la primera Calle del Biombo –hoy Morelos, entre Glez. Ortega y Gmo. Prieto- No. 5, editó en 1898 “La Luz”, semanario independiente dirigido por el Ing. Alfonso Uribe Alegría. Y en 1899 “La Lira”, periódico literario y de variedades dirigido por Horacio Eudave López.

En la primera década del siglo XX, teníamos los siguientes; en 1906 “El Reproductor”, semanario de variedades y anuncios, editado por la Imprenta Mariana y dirigido por Agustín C. Gómez; en 1909 “Primaveral”, periódico mensual católico para familias; y en 1909 también apareció “Salvatierra”, dirigido por Francisco y Alberto de la Mora e impreso en la Tipografía Mariana, ubicada en la Segunda de Hidalgo No. 35 y valía 25 centavos; para 1910 se publicaba “El Anunciador”, impreso por la misma tipográfica de Don Mariano Martínez.

Para la siguiente década, se publicaba en 1915: “Helios” “Órgano de difusión de la juventud literaria bohemia”, dirigido por el Prof. Atanasio Pérez Vargas, la Tipografía Mariana pagaba 10 centavos por cada error ortográfico y tipográfico que en él se encontrara; es 1917, la Tipografía Moderna de Don Manuel Caballero Villagómez publicaba los periódicos semanales: “Soñador” y “Flor de Lis”; el primero de corte literario y el segundo de noticias, ya colabora en ellos el Ilustre Salvaterrense Don Jesús Guisa y Acevedo, valía 2 centavos. En este mismo año de 1917 apareció el primer periódico de política propiamente dicho: “La Reforma”, Órgano del Partido Liberal Revolucionario dirigido por Rosendo Malagón y valía 3 centavos.

En los fabulosos veinte, circularon: en 1921 “Lux” con el lema “Por Dios y por la Patria”. Órgano quincenal católico de la A.C.J.M. dirigido por el Padre José Luz Ojeda, valía 3 centavos; el año de 1926 vió nacer al periódico de política “Renovación”, Órgano del Partido Liberal Salvaterrense dirigido por Ciro Alejo e impreso en la Tipografía Artística; en 1929 “Anhelos”, quincenal de literatura y variedades dirigido por J. Gutiérrez T.

En los treinta, aparecieron: “Pulsación”, periódico mensual de información y anuncios dirigido por Don Remigio Villafuerte, valía 5 centavos el ejemplar, la suscripción anual, 50 centavos y el número atrasado 10 centavos, tenía la advertencia: “NO tiene día fijo para salir en el transcurso de mes”; “El Vacilómetro” en 1931, periódico choteador y de fibra, rezaba su lema, valía 5 fierros y lo dirigió Manuel Gómez Moncada, el jefe de redacción y anuncios era J. Ortiz Sánchez “El Bajito”; “Voluntad” en 1934, dirigido por J. Jesús Villafuerte Miranda, semanario impreso en la Tipografía Artística ubicada en Hidalgo 135, valía 2 centavos el ejemplar y se ostentaba como el “Órgano de la juventud local”; “Lux” en 1935, órgano mensual de historia y variedades dirigido por Don Remigio Villafuerte; “Lumen” en 1939, publicación mensual de la Asociación Católica Mexicana, dirigido por la Sra. Carmen Espinosa de Ortega y valía 5 centavos.

Los cuarenta fueron una época prolífica de periódicos en Salvatierra: “Juventud y Luz” en 1942. Fué editado por el Centro Juvenil Salvaterrense en México, D.F.; “El Tecolote” en 1943, órgano quincenal independiente de crítica, información, literatura y variedades, dirigido por R. Rico y costaba 5 centavos; “Germinal” en 1943, también, quincenal de literatura y política; “Salvatierra” en 1943 era el órgano semanario del Centro Social Salvaterrense, dirigido por Juan Montoya H. y valía 5 centavos; “Antena” en 1944, era un semanario independiente y de acción social, impreso por la Tipográfica “El Sobre Azul” ubicada en Hidalgo 90, dirigido por Vicente España y valía 5 centavos; “El Puente” en 1945, era el órgano del Centro de Jóvenes Salvaterrenses en México, D.F. dirigido por José Castillo Pérez; “Huatzindeo” en 1946, fué el órgano de difusión de la Escuela “La Reforma”, lo dirigió su director el Prof. J. Trinidad Hernández Acosta; “Boletín CANACO” en 1948, editado por esta cámara siendo su presidente el Sr. Armando Navarrete.

En los apacibles cincuenta circularon los siguientes periódicos en nuestra ciudad; “Boletín Leonístico” en 1954, órgano del Club de Leones, siendo su presidente el Prof. J. Trinidad Hernández Acosta; “El Zorro” en 1954, también, periódico quincenal auspiciado por el Club “Zorros”; “Luz” en 1955, órgano de difusión del Consejo de Caballeros de Colón, impreso en los talleres “Paz y Bien” de los Padres Franciscanos en Salvatierra; “Orientaciones”, boletín parroquial editado por el Pbro. Ruperto Mendoza; “La Verdad” en 1957, dirigido por el Prof. Trinidad Hernández Acosta; y “Guía” del Grupo Scouts, dirigido por el Pbro. Rafael Campuzano en 1958.

En los años sesenta salieron a la luz pública: en 1961, “Avance” dirigido por J. Jesús Pompa Calderón y costaba 40 centavos; en 1961 también “Arraigo”, auspiciado por el Círculo de Salvaterrenses radicados en México y administrado por Luis Castillo Pérez, costaba 25 centavos; en 1963 “Panorama”, semanario dirigido por Leopoldo “Pollo” González, costaba 50 centavos y se distinguió por su enfrentamiento con intereses creados en esa época; en 1963 “El Extra de Salvatierra”, dirigido por Benjamín Herrera y costaba 40 centavos; en 1964 “El Sol de Salvatierra”, dirigido por Ramón Paniagua Jiménez y valía 50 centavos; en 1967 “Tziri Guerakata”, órgano del Club Arqueológico Salvaterrense, dirigido por Anayansi Maya y costaba 20 centavos.

En los setenta se publicaron: “Lerma” en 1970, dirigido por la Sra. Aída Guerrero Torres y costaba 80 centavos; “La Razón” en 1973, dirigido por el Dr. Arnaldo Miranda; “El Gallo del Bajío” dirigido por Pedro Huchin Tun en 1974, “El periódico estudiantil que canta lo que otros callan” rezaba su lema; en 1974 también reaparece “Luz”, de los Caballeros de Colón; “El Pregonero del Bajío” en 1978, dirigido por Pablo Estrada; y “Revisión”, también en 1978, dirigido por Víctor M. Torres, costaba 2 pesos.

En 1988 aparece “El Imperial”, dirigido por Luis Solache Chávez, ya su precio reflejaba la inflación existente costaba 200 pesos; y en 1989 “El Corresponsal”, Órgano de la Corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana.

En 1991 apareció “El Ideal”, para ese tiempo costaba 1000 pesos; “El Bachiller”, de la Escuela Preparatoria de Salvatierra en 1992; en ese mismo año circulaba “La Tribuna”, dirigido por el Lic. Joel Carreño Sámano; “Promoventas” de Miguel Zárate también circulaba en esa época; en 1993 aparece el “boletín Rotario”; en 1994 “El Ayuntamiento Informa”, de la Presidencia Municipal; en 1998 “Por un Salvatierra para Todos”, también de la Presidencia. En el 2000 aparecieron: “Tiempo”, dirigido por el Lic. Juan José Cruz Zavala, primero periódico del Siglo XXI en Salvatierra, y “Salvatierra Informa”, periódico de anuncios comerciales.

Las revistas no fueron tan prolíficas como los periódicos, las más significativas han sido: “Salvatierra”, Órgano de difusión, del Patronato Pro III Centenario de la fundación de la Ciudad, se editaron seis números; de septiembre de 1943 a marzo de 1944; a finales de los cuarenta a pareció la revista “Paz y Bien”, editada en los talleres de los padres franciscanos en Salvatierra, fué dirigida por el R.P. Fray Anacleto Vázquez, O.F.M. y en su segunda época la dirigió el Padre Fray Eliseo Ruiz González; EN 1956 se publicó “Cauce”, revista auspiciada por el Club “Zorros”; en 1960 “San Andrés”, editada por el Círculo de Salvaterrenses radicados en México; en 1991 “Libveritas”, de la Escuela Preparatoria de Salvatierra; en 1992 “Comala”, era una revista de alcance regional; y en 2001 aparece “La Guayaba”, auspiciada por la Casa de la Cultura de esta ciudad.

Si nos detuviéramos un rato a leer este material, nos daríamos cuenta de una cosa; no estamos muertos, ¡Salvatierra vive!.

Tomada del Libro: “Leyendas, Cuentos y Narraciones de Salvatierra, Segunda Parte” de Miguel Alejo López


Las Momias de Guanajuato

Guanajuato es una ciudad con muchos atractivos para el viajero. Por su fisonomía es única, por su historia que es maravillosa, por su abolengo cultural que la coloca en un sitio de privilegio en el país y más allá de sus fronteras: por sus manifestaciones artísticas a través de su teatro universitario, su Orquesta Sinfónica y su Estudiantina.

Sí, así es en efecto, pero, las cosas raras serán siempre motivo de singular atracción. La gran mayoría de turistas, los que por primera vez vienen a Guanajuato, han recibido de los anteriores, de manera especial, dos recomendaciones: que visiten el Callejón del Beso y vean las Momias. La momificación se debe, sin que sea ésta una opinión científica, a la ventilación especial, es decir a la altura, más bien que al terreno, pues lo mismo ocurre en las gavetas que en suelo. Con toda seguridad que el fenómeno tiene lugar desde que fueron exhumados del Panteón Municipal, al término del tiempo reglamentario, los primeros cadáveres. Ese término es de cinco años, pero la momificación debe consumarse antes.

El dato de mayor importancia para nuestra población es la circunstancia de la gran mortandad que hubo y porque varios de los cuerpos, por temor a que se propagara más la peste eran inhumados casi en seguida que se declaraban muertos. Así sucedía que en algunos casos se les sepultaba cuando en realidad todavía no expiraban, de modo que al volver de aquel estado cataléptico, ya en la tumba, morían finalmente por desesperación, por angustia y por asfixia. De ahí esa mueca de dolor que hay en algunas momias.

Esto fué cuando la peste del cólera morbus que se registró en nuestra población allá por 1833. Aún no existía el panteón actual (1861), que es donde se verificó la momificación. Tal era la cantidad de muertos, que fué necesario abrir panteones complementarios en las laderas del cerro de San Cayetano y en una parte de la Cañada de Marfil. Las iglesias ayudaron mucho a resolver este problema casi en todo el país. Aquí fueron las de la Compañía, San Francisco, San Diego, Belén, San Roque, San Sebastián. Ésta es una de las más antiguas.

A partir de 1861, fecha en que se inauguró el Panteón Municipal, datan las primeras momificaciones. El primer cadáver momificado que se exhibió correspondió al doctor francés Remigio Leroy, en 1965, que aún existe. Desde hace muchos años, las momias se exhiben al público en una cripta que se halla justamente debajo del lugar donde se registra este hecho curioso. En una galería que hay al fondo se ofrece el macabro espectáculo, formando las momias una doble fila como de 15 metros de fondo, y acertadamente, detrás de una vidriera.

En el ánimo de esta persona el deleite de ese vino producirá su natural efecto y aquel ambiente escalofriante no tardará en ser agradable. Lo más seguro entonces es que la anciana de la joroba le insinúe pasar la noche dentro de esa casa, cerca de la joven de piel blanca, a lo cual será difícil negarse, de nueva cuenta. Y he aquí nuestra advertencia, si aún se tiene valentía suficiente, niéguese.

Un pozo con ratas, alacranes, serpientes y tarántulas; una cama que se transforma en ataúd hermético; o un filtro mortífero con aspecto de elixir amoroso, probablemente sean los elementos que te lleven al término de tu noche y de la vida. Y, óyelo bien, no es leyenda.





Tomada del Libro: “Leyendas de Guanajuato, Historia y Cultura”

Nos gustaria saber lo que piensas del blog, escribe un comentario (* campos obligatorios)