Editado el contenido de la revista "Por Amor al Arte" del Maestro Mario Carreño Godinez

martes, 19 de junio de 2012

Reflexiones

Querido Papá

Desde hoy no estarás conmigo, pero no por eso quiero dejar de decirte lo que siento. Me he dado cuenta, papá, que en mi vida te di las gracias por tantas cosas que hiciste por mi, pero jamás te agradecí por lo que me enseñaste sin decir palabras, en silencio, con tu ejemplo de todos los días y, sobre todo, en estos últimos años de enfermedad.

Primero aprendí de ti la fe en Dios, pues pusiste tu vida y tu confianza en sus manos, y en los momentos más difíciles te refugiaste en Él por medio de la oración. Aprendí a vivir con esperanza, sin desesperar, pensando que detrás de una nube negra siempre brilla el sol. Tu fortaleza y tu gran fuerza interior han sido mi ejemplo y mi guía, porque supiste tomar tu cruz con entereza, sin vacilar ni desfallecer. Luchaste sin descansar, nunca te dejaste caer aún ante tanta adversidad.

Me enseñaste a sufrir en silencio, sin molestar, sin buscar dar pena a los demás. Buscaste en cambio el cariño de tu familia y tus amigos más cercanos. Nos mostraste cómo se lleva el dolor con dignidad y cómo éste eleva el espíritu y nos hace crecer en el amor a los demás, pero, sobre todo, a Dios. Con tu enorme voluntad me demostraste que no existen límites para lo que realmente se quiere lograr, que se puede cambiar el rumbo, que se pueden mover montañas cuando no te das por vencido.

Aprendí que el optimismo no es creer que todo es bueno y maravilloso, sino el decir “bien” aún cuando se está mal, el pensar que las cosas pueden ir por un mejor camino aún cuando el futuro se ve incierto. Y por último, me enseñaste a perdonar a mis enemigos, a tenderle la mano a quien lo necesita sin reserva alguna, sin esperar recompensa ni ningún tipo de reconocimiento; me enseñaste de la generosidad y del amor incondicional…

Lo cierto, papá, es que al irte te llevaste tantas cosas, pero ahora me doy cuenta que me dejaste mucho, mucho más. TE quiero, papá, vivirás siempre en mi corazón y en mis recuerdos.

M A A

Papá

Papá por 30 ó 40 años, amigo de mi vida todo el tiempo, protector de mi miedo, brazo mío, palabra clara, corazón resuelto, te has muerto cuando menos falta hacías, cuando más falta me haces, padre, abuelo, hijo y hermano mío, esponja de mi sangre, pañuelo de mis ojos, almohada de mi sueño.

Te has muerto o me has matado un poco.

Porque no estás, ya no estaremos nunca completos, en un sitio, de algún modo. Algo le faltaba al mundo, y tú te has puesto a empobrecerlo más y a hacer a solas tus gentes tristes y tu Dios contento.

J S

Carta a mi Hijo
Querido(a) hijo(a)

Hoy al dejarte en la puerta del colegio, te observé mientras entrabas y me di cuenta que eres ya un(a) joven, que estás a punto de terminar tus estudios de Secundaria, que, para mí, es como si te encontraras en el primer tramo de la escalera. Si, hijo(a), de esa escalera que te llevará al Éxito. Te felicito por tu esfuerzo, entusiasmo, constancia y perseverancia, que te han sacado adelante, y recuerda que aquellas lágrimas que llegaron a humedecer tus lindos ojos por el montón de tarea que tenías qué hacer han valido la pena.

Quizás tus lágrimas eran porque veías en mí a un tirano, a un dictador que en ocasiones te revisaba tus cuadernos y te hacía ver tus fallas; quiero que sepas que no lo soy, que no era esa mi intención, que también me sentía mal y a veces me daba remordimiento, pero te quiero demasiado y por lo mismo deseo lo mejor para ti.

Pronto iniciarás el segundo tramo de la escalera. No voltees hacia atrás, sigue tu camino; sigue teniendo confianza en tu adorada madre y en este amigo; juntos apoyaremos y respetaremos tus decisiones, siempre y cuando sea lo mejor para tu mundo.

Deseo que con mayor entusiasmo continúes adelante y no permitas que nadie te robe tu sueño, que ningún obstáculo trunque tu camino. Lo que no hiciste ayer pertenece al pasado, vale lo que decidas hoy. Recuerda: tú puedes, eres un águila, un campeón, y el campeón entrena diario para conservar su marca; no claudiques, no eres mediocre, tu país te necesita. Eres la nueva generación que elegirá gobernante el próximo milenio. Realízate como profesionista de calidad no de cantidad. Cultiva la amistad, el amor, la humildad, la honradez y la lealtad. Que Dios te bendiga.

Tu Papá

El Eco

Iban caminando papá e hijo por una gruta, juntos observaban lo hermoso de las maravillas de la naturaleza; repentinamente se escuchó que alguien gritó y como respuesta se dió la música del eco.

-Papá, ¿qué es eso? –preguntó, curioso, el niño.
-Es el eco –respondió el papá.
-Y ¿qué es el eco? –volvió a cuestionar el niño.

El papá, un tanto pensativo, para darle una lección al hijo, respondió:
-El eco es la respuesta de la vida. Mira, hijo, grita: “Feo”.

Y el niño gritó: “¡Feo!” Y el eco respondió: “!Feo, eo, eo, eo, ooo!” Y perdió el sonido.
-Ahora dí: “Bien” –pidió el padre.

Y el niño gritó “¡Bien!” Y el eco respondió: “¡Bien, en, en, en, en, nn!”... El papá interrumpió el sonido y le dijo a su hijo:
-¿Ves hijo?... El eco es la respuesta de la vida. Como tú le hables, ella te responderá.

Anónimo


Vivir Unidos y en Armonía

Un padre de familia recomendaba a sus hijos que vivieran unidos y en armonía, pero ellos no lo tomaban en serio. Un día el padre suplicó a sus hijos que le trajeran una docena de ramitas verdes. Las ató fuertemente formando un manojo, y suplicó a los hijos: “Rompan ustedes este manojo”.

Ni siquiera uniendo todos sus esfuerzos, los hijos lograron romperlo. Luego, el padre desató las ramitas y dijo: “Rómpanlas ahora por separado”. Los hijos las rompieron con toda facilidad. Entonces el padre concluyó: “Cada uno de ustedes es comparable a cada una de estas ramitas. Mientras vivan ustedes todos unidos, nadie podrá hacerles daño. En cambio, si viven separados por discordias, cualquiera podrá fácilmente acabar con ustedes”.
L T

Tomados del Libro: “Hermosas Palabras y Pensamientos
para Padres e Hijos”

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