Editado el contenido de la revista "Por Amor al Arte" del Maestro Mario Carreño Godinez

martes, 6 de marzo de 2012

Reflexiones

Maravillas de El Espíritu Santo


15°. Lo que han dicho los Grandes Personajes acerca del Espíritu Santo
(continuación)

40º. LA DIFERENCIA QUE SE PRODUCE:

Con su inspiración descubrimos en Dios maravillas que no imaginábamos. Descubrimos en las Sagradas Escrituras admirables verdades. Sin el Don del Espíritu Santo la S. Biblia puede ser para nosotros como letra muerta, pero con ese Don, la belleza de la Sagrada Escritura nos fascina; cada día descubrimos ideas nuevas y se nos convierte en una felicidad leer las páginas del Sagrado Libro.

Antes de recibir la luz del Divino Espíritu recitábamos el Padre Nuestro maquinalmente, pero una vez que el Consolador llega a nuestra alma, saboreamos palabra por palabra en la oración que nos enseñó el Señor. El Don de Ciencia es como un lente de largo alcance que nos permite observar maravillas donde a simple vista no lograríamos notar nada de particular.

Y esa “iluminación” interior va produciendo un cambio de conducta, casi sin que la persona se vaya dando cuenta. Este don se puede perder por lecturas y espectáculos mundanos que llenan la mente de ideas equivocadas; se puede perder por la lujuria que lleva a dar más importancia al cuerpo que al alma y por la pereza que no deja dedicar tiempos serios a orar y a leer la S. Biblia. Pero se aumenta con la fe, y con el recogimiento.

El alma que sabe aislarse del bullicio de la vida, y dedicar tiempo a Dios con la oración, la meditación y la lectura de las Sagradas Escrituras, le está haciendo con ello un homenaje al Creador, al cual le pagará iluminándola y concediéndole el Don de Ciencia del Espíritu Santo, con el cual se capacita la mente para recibir las luces celestiales.

Interroga tu conciencia; ¿sabes dedicar tiempos al recogimiento, con la meditación, la oración y la lectura del Libro Santo? ¿Qué haces en el mundo con tus pensamientos? ¿Qué ganas con vivir siempre en medio de tanto bullicio? Refúgiate en tu Roca que es Dios, y Él te iluminará y te llevará a la santidad” (Hamon).

41º. EL DON QUE FORMA CAMPEONES:

En la Sagrada Escritura se narra el caso de sencillos hijos de aldeanos (Sansón, Gedeón, Saúl, David, etc) que recibieron del Espíritu de Dios una fuerza divina que los transformó en personas capaces de acciones excepcionales. De alguno de ellos se retiró el Santo Espíritu porque la conducta de los individuos no correspondía a la santidad de Dios. A otros, como a David, el Espíritu del Señor los acompañó siempre hasta el final de sus días.

Hay un Don del Espíritu Santo que se llama el Don de Fortaleza, por medio del cual se produce energía de carácter y una gran persistencia para no desistir del fin bueno que uno se ha propuesto aunque sea difícil y haya muchos peligros. Quien recibe este don repetirá como el famoso general al cual le dijeron los soldados: “No podemos pasar al otro lado porque se nos opone una altísima montaña”.

El general respondió: “pondremos a la montaña debajo de nuestros pies”, y así lo hicieron, escalándola. Cuando al que tiene el Don de Fortaleza se le oponen montañas de tentaciones, de dificultades y de peligros, responde valeroso: “Colocaremos esas montañas de dificultades debajo de nuestros pies”, y emprende la lucha, confiando no en sus propias fuerzas sino en el poder de Dios.
(continuará)…

Ayúdame Jesús 

Ayúdame Jesús a conocerte,
quiero saber de Ti,
quiero más de tu Amor
quiero siempre adorarte,
ayúdame Jesús a conocerte.
ayúdame Señor a ser valiente,
a no tener temor
de confesar Tu Amor
ante toda la gente,
ayúdame Señor a ser valiente.
ayúdame Jesús, quiero ser Santo,
pero no puede ser
que siendo un pecador
yo aspire a tanto,
ayúdame Jesús, quiero ser Santo.
Permíteme Señor, quiero cantarte
en cada amanecer
con toda la creación
queremos alabarte
Permíteme Señor, quiero cantarte
Perdónanos Jesús, hemos pecado,
no sabemos Jesús
lo grande de tu Amor,
no sabemos
cuánto nos has amado,
perdónanos Jesús, hemos pecado.


Mi Buen Jesús

Mi buen Jesús,
sé que nos amas
tan tiernamente
como a la niña de tus ojos,
como a las flores
y animales del campo,
como a las aves
y los peces del mar.
Mi buen Jesús,
quiero alabarte
como te adoran
todos los ángeles del Cielo
como te adoran
todos los santos de la Tierra
y las criaturas
más puras, sin cesar.
Mi buen Jesús,
quiero cantarle
eternamente
a Tu Misericordia
porque eres Dios
que reinando en Tu Gloria
de mí te acuerdas
y tienes compasión,
de mí se acuerda
tu amante Corazón.


Espíritu Santo, ven a mi

Espíritu Santo, ven a mi
llena mi corazón con tu presencia
y lléname y lléname
y lléname de amor con tu presencia.

Espíritu Santo, ven a mi
y límpiame de todos mis pecados
y límpiame y límpiame
y límpiame de todos mis pecados.

Espíritu Santo, ven a mi
y sáname de mis enfermedades
y sáname y sáname
y sáname de mis enfermedades.

En el Santo Nombre de Jesús
te pido ven a mi, Espíritu Santo
es por Jesús, Hijo de Dios
que yo te pido tanto, tanto, tanto
es por Jesús, es por Jesús
que yo te pido a ti, Espíritu Santo.


Letra y Música (en las tres): R H R

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