Editado el contenido de la revista "Por Amor al Arte" del Maestro Mario Carreño Godinez

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Narraciones

“La Música de Dios”
Por : R M P

En estos tiempos actuales, los cantores de Dios se han visto desplazados por grupos de mariachis, rondallas, conjuntos de guitarras y mandolinas de la Renovación Carismática y tríos con guitarras, dando lugar a prescindir de la música sacra, que es la propia para todas las celebraciones religiosas. Esto tiene su explicación en el sentido de que cuando participan en la misa esos conjuntos populares, son pagados por los interesados, de tal manera que a la iglesia se le ahorra el pago del cantor. La cuestión es que tales conjuntos, no saben nada de música litúrgica y es aquí donde se está en desacuerdo con la Pastoral de Música Sagrada.

En la música Sacra se emplea fundamentalmente el órgano y los instrumentos admitidos son: el violín, el violoncello, la flauta, pandero, un poco la trompeta y el trombón. Las voces son por lo general: el tenor, el barítono y poco los bajos. Voces femeninas: la soprano y la messo, así como los coros ya sean de adultos o de niños. La música a tocar debe ser enteramente religiosa, compuesta exclusivamente para celebrar “La Gloria de Dios” y de sus santos. Esta música con músicos buenos y conscientes de las celebraciones de la mística cristiana se esmeran para dar mayor solemnidad al Culto Divino.

Recuerdo una vez que asistí a la celebración de una Misa de Acción de Gracias en la Ciudad de León, Gto. ¡Cuánta hermosura de música, músicos y cantores! Acompañaban el órgano, un violín, un violoncello, una flauta y un pandero. Cuando cantaron “El Cordero de Dios”, todos nos llenamos de júbilo y se dejó sentir el animo y corazón de los asistentes y una sensación de gran alegría.

Cuánta razón tenía el Padre Marcelino Mendoza y otros sacerdotes, al no estar de acuerdo en que se toque y se cante en las celebraciones religiosas, música popular con instrumentos no apropiados, como las rondallas, los mariachis y conjuntos de Renovación Carismática con guitarras y mandolinas e instrumentos para tocar Rock.

La música propia para las celebraciones religiosas, debe ser música sacra, música compuesta para “alabar a Dios y sus santos”. Música que proporcione elevación espiritual, que de esplendor a la Liturgia Cristiana. Los cantores y voces femeninas deben ser voces hermosas, así como los coros de adultos o de niños. “En la carta pastoral, en torno a la música sagrada, se encuentran los lineamientos que deben seguirse, para evitar desviaciones en el correcto género musical propio para los eventos religiosos. Vamos a transcribir de esa Carta Pastoral, editada en Morelia, Mich. en 1981, algunos pasajes de mucho interés para todo católico:

“La Iglesia llama sagrada a aquella música que, habiendo sido compuesta para la celebración del culto divino, está dotada de santidad y belleza de forma. La música sagrada debe ser santa evitando todo lo que es secular, tanto en sí misma como en el momento en que se ejecuta. Debe ser bella, porque de otro modo no puede tener el efecto en la mente de los oyentes que la Iglesia desea lograr al usar en su liturgia el arte del sonido. Bajo el nombre de música sagrada están comprendidos aquí: el Canto Gregoriano, la polifonía sagrada antigua y moderna, en sus diversos géneros, la música para el órgano y otros instrumentos admitidos y el canto popular sagrado o litúrgico y el religioso”.

-En otro apartado nos dice la carta pastoral: “La música sagrada como parte integral de la litúrgica es dirigida al objetivo general de esta liturgia, saber la Gloria de Dios y la santificación y edificación de los fieles.” -Se agrega: “Consérvese y cultívese con sumo cuidado el tesoro de la música sagrada. Foméntese diligentemente las escuelas de canto sobre todo en las iglesias, catedrales, los obispos y demás pastores de almas procuren cuidadosamente que, en cualquier acción sagrada con canto toda la humanidad de los fieles pueda aportar la participación activa que le corresponde al tenor de los 28 y 30 (SC, n, 114)... Dése una genuina educación litúrgica a los compositores y cantores, en particular a los niños”.

-En otro capítulo dice la citada Carta Pastoral: “Deploramos que aún en la Santa Misa se ejecute música de origen y características totalmente seculares, tomadas del repertorio de moda en el momento, popularizado por cantantes e instrumentistas de innegable mérito en su género, pero totalmente inaceptable en la liturgia...” -En fin, se afirma en la Carta Pastoral que se vienen cometiendo lamentables desviaciones en la música de la liturgia religiosa. Sí, esto es muy cierto, pues ni la música, ni los instrumentos, ni los vestuarios, ni los cantantes, ni su forma de actuar corresponden a la mística religiosa, pues esta debe ser acorde con la naturaleza de los actos.

Por ejemplo, en mi opinión, no está bien que en algunas misas se dé entrada a un mariachi con sus instrumentos no adecuados y sus trajes del macho mexicano. A veces no es el mariachi, es la rondalla con sus guitarras y mandolinas; su estilo no es propio para la celebración religiosa, solo es para las callejoneadas, para cantarle a la novia o para cantar las mañanitas.

Se ha acostumbrado también admitir en la celebración de la Misa a los grupos de Renovación Carismática, integrados con guitarras, mandolinas, con cantantes completamente de tinte popular, con sus repeticiones que enfadan no solamente a los fieles, sino a los mismos padres celebrantes, haciendo más larga la misa. Confieso que cuando voy a misa y veo entrar al mariachi o a los de la Renovación con sus guitarras, me desespero y me digo: “Señor, dame calma para soportar los gritos y las repeticiones de estos grupos que tocan y cantan, sin producir en el alma de los fieles el fervor religioso”.

Mas, ¿qué hacer? Porque estas modalidades ya llevan muchos años de haberse introducido en las funciones religiosas, a manera de un intruso. Yo creo que es preciso una rectificación, mas bien una depuración para eliminar lo que es ajeno a la liturgia, incluyendo los instrumentos musicales. Este movimiento necesario requiere de escuelas de canto, para dar formación adecuada a los jóvenes con aspiraciones de servir a la Iglesia como cantores.

Pero se me dirá: “Señor, ese proyecto es muy difícil realizarlo debido a la falta de recursos para abrir escuelas de canto”. -Esto es cierto, pero también es cierto, que por algo se empieza. Como esto es de suma importancia, es preciso que se promueva desde arriba a nivel Diócesis. Los Señores Obispos tienen la palabra y la obligación de depurar a la Iglesia de todo aquello que no esté en armonía con el culto sagrado.

Por ejemplo: si el obispado pone en vigor los contenidos de “LA CARTA PASTORAL EN TORNO DE LA MÚSICA SAGRADA”, los curatos tienen que acatarla, por ser disposiciones de la superioridad eclesiástica, para lo cual puede buscarse las maneras de formar grupos de muchachas, jóvenes y niños para que reciban enseñanza de canto sacro.

Entre un grupo de parroquias pueden sostener a un profesor de canto, también pueden contribuir las madrecitas y monjas, que seguramente saben vocalización. Creo yo que ellas deben tener alguna formación de canto religioso y coros. El asunto es que se verifique el cambio. Por lo que hace a los instrumentos musicales, por pobre que sea la iglesia, su comunidad puede comprar un órgano portátil, el caso es desterrar toda clase de guitarras, guitarrones, acordeones, etc. y sobre todo cambiar el tipo de música no compuesta para las celebraciones religiosas.

Hace muchos años, el Sr. Cura Espinosa enseñaba a los muchachos de la A.C.J.M. canto gregoriano y otros cantos acordes con la Liturgia, entonces todo está en empezar a cambiar las cosas. Yo pienso que tarde o temprano debe ordenarse una depuración en este campo de la música que se ejecuta en los actos religiosos. Es preciso que la música sagrada en todo momento, ocupe el lugar que le corresponde, a fin de descartar las absurdas modalidades modernas, que han echado raíces muy ondas en las costumbres de la feligresía, que cree que eso está muy bien cuando no lo es, sucediendo que la música corriente compuesta para otros objetivos, se emplee en los oficios religiosos, haciendo a un lado la música sagrada, que fué compuesta exclusivamente para alabar a Dios y a sus santos en las festividades religiosas y en los oficios diarios en las iglesias.

Sin embargo, para no parecer radicales, podemos decir que está bien que en las celebraciones anuales en honor de la Stma. Virgen de Guadalupe y otros santos de mucha veneración, concurran muchos conjuntos musicales, así como cantantes populares a cantar las mañanitas a la Virgen. Bueno, eso está muy bien, porque refleja colorido y hasta un firme patriotismo como mexicanos. Pero una cosa son las mañanitas y otra cosa es la Liturgia de la Iglesia.

Porque es de creer que nuestro Padre Santo nos contempla y oye nuestras plegarias, nuestros pedimentos, nuestras oraciones, así como nuestros cantos y nuestra música en honor a él. Entonces debemos brindarle unos cantos y una música que sean de su agrado, pues yo no creo que al Señor le guste esa música y esos cantos de rondallas y mariachis y demás, que fueron compuestos para amenizar los eventos terrenales.

Por eso, esa música de gritos, pataleo, bailoteo, bravatas, machismo, así como música desafinada sin sabor alguno o exaltada como ese Rock pesado que es según dicen, claramente satánico, no puede ser del agrado de Nuestro Señor. En cambio, la música sacra compuesta para Él y sus santos, inspirada por eminentes compositores de música sagrada, ésta por lógica, sí puede ser de su completo agrado. Entonces, si tenemos música fina de gran inspiración, ¿Por qué darle luz verde a esa música que no fué compuesta para Él, sino para festinar las pasiones de nosotros los hombres?

-Para Dios hay que ofrecerle lo mejor de lo mejor, porque Él es todo amor, grandeza y perfección. No ofrezcamos al Señor lo que fué hecho para los humanos. Vamos a presentarle nuestra ofrenda musical de lo mejor que se haya compuesto para él, sus Santos y para la Reina del Cielo, cuya hermosura no tiene comparación y que mucho nos ama.





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