Editado el contenido de la revista "Por Amor al Arte" del Maestro Mario Carreño Godinez

miércoles, 12 de octubre de 2011

Historia

El Marquesado de Salvatierra

JERÓNIMO LÓPEZ EN LA CONQUISTA (Continuación)

sigamos a Jerónimo López en sus andanzas de conquistador: fué y anduvo con Cortés en la Conquista y pacificación del Pánuco y de sus provincias, estuvo en el alzamiento de Tututepeque, con Gonzalo de Sandoval en las sierras y provincias de los Yupalcingos, donde perdió un caballo; en la costa de la mar del sur hasta la villa de Zacatula, sirvió en la conquista de Motín, donde son las minas de oro; fué a Uquila, Patlán, a Lima, Colima, Columete, Palenque de Tecumán, donde perdió una yegua; volvió a México con Gonzalo de Sandoval para informar de todo a Cortés, quien lo mandó volver a Colima (que aún no estaba del todo pacificada), siguió descubriendo y conquistando pueblos por Jalisco, Tepic hasta el río Grande y vuelta por la mar del sur. Entre otras hazañas, se refiere: Estaba en las costas de la mar del sur en demanda de los amazones, en donde hubo muchos combates, especialmente en el valle de los escuadrones, y ahí en cierta ocasión acometió contra un escuadrón y adelantándose él solo derribó a tres capitanes con su lanza.

Domiciliado en la capital fué a España para informar de los sucesos ocurridos y sus hazañas de guerra contra los indios, concediéndosele por esto el siguiente escudo de arma:

Escudo que lo hace cuatro cuartos una cruz, la media colorada, la media amarilla y en el cuarto alto de la mano derecha en campo azul el norte y el cuarto bajo de éste, en campo blanco, un león coronado levantado en los pies y en cuarto alto de la mano izquierda en campo colorado. Vos, armado en un caballo blanco, con la espada en la mano, desnuda y los dichos tres capitanes con sus banderas, muertos y en el otro cuarto bajo éste una torre sobre un río y por la orla de dicho escudo ocho cruces, las cinco coloradas en campo amarillo y de la mitad abajo las otras tres cruces amarillas en campo colorado y por timbre de dicho escudo un almete con un león encima de él.

Escudo del conquistador

Escudo que fué firmado por la reina, el 26 de junio de 1530, en la Villa de Madrid. Regresó ese año con los miembros de la segunda audiencia, con el nombramiento de Regidor para el primer pueblo que se fundara, del que no llegó a tomar posesión, más tarde, consiguió otro para el Ayuntamiento de México, además es de creerse que traía el título de Escribano de Cámara y la encomienda de Cuautla, que no llegó a gozar por formar parte de la concesión a Hernán Cortés. El 24 de noviembre de 1532, se casó con Elvira Álvarez, criolla, con la que procreó un hijo que murió en la infancia, y dos hijas que fueron monjas: la mayor, María de la Concepción, y la menor, Ana de Mendoza. Viudo con dos hijas, el 4 de septiembre de 1536 casó con Catalina Álvarez de la Cerda, natural de Badajos, con quien procreó un hijo que costó la vida a la madre a quien nombró Jerónimo López, como él dice: “Para que quede de mí alguna memoria”.

Volvió a España “para dar cuenta de los disturbios que había en México con motivo de los atropellos que cometían Nuño de Guzmán y su camarilla, y los disgustos y atentados en contra del obispo Zumárraga”; regresó a México en 1538. El 17 de junio de ese año casó con Mencia de Rivera, española, con quien procreó siete hijos: Bernardina, Juan, Pedro, Luis, Jerónima, Isabel y Beatriz.

Jerónimo López, el conquistador y colonizador, debió tener cierta influencia en la corte; iba a España y escribía a su Majestad, informándole tanto de los acontecimientos habidos como del comportamiento de las autoridades civiles, militares y eclesiásticas. Para tener un mejor conocimiento de este personaje y de su tiempo, se transcriben fragmentos de los párrafos de la carta que envió al monarca el 20 de octubre de 1541. Comienza informando a Su Majestad de la muerte de Pedro de Alvarado, en Jalisco; sigue con la partida del virrey, que va con el fin de apaciguar esa región, en seguida da cuenta de una conspiración de los indios de Michoacán con los de Tlaxcala para dar muerte al virrey y a todos los españoles, después le señala los yerros que, según él, son la causa de esta situación:

El primer yerro dice que fueron los franciscanos, por dar de golpe el bautismo a los indios, sin decirles lo que recibían ni ellos saberlo… de donde ha venido tenerlo ahora en poco. En el segundo yerro, dice que luego quisieron predicarles todos los artículos de la fe juntos, y aclarárselos, no teniendo fe para creerlos ni vaso en que cupiese; de donde ha venido a ver mil yerros.

En el tercero dice textualmente: que tomando muchos muchachos para mostrar la doctrina en los monasterios llenos, luego les quisieron mostrar leer y escribir y por su habilidad, que es grande, y por lo que el demonio negociador pensaba negociar por ahí aprendieron tan bien las letras de escribir libros, Puntar y de letras de diversas formas, que es maravilla verlos; y hay tantos y tan grandes escribanos que no los sé numerar, por donde por sus cartas se saben todas las cosas en la tierra de una a otra mar muy ligeramente, lo que de antes no podían hacer. La doctrina bueno fué que la sepan; pero el leer y escribir muy dañoso como el diablo.

En el cuarto entre otras dice: porque el indio por agora no tenía necesidad sino de saber el Pater Noster y el Ave María, Credo y Salve, y mandamientos, y no más; y esto simplemente, sin aclaraciones, ni glosas, ni exposiciones de doctores; ni saber ni distinguir la Trinidad, Padre e Hijo y Espíritu Santo, ni los atributos de cada uno pues no tenían fe para lo creer.

En el siguiente, informa a SSM: no contentos los frailes con enseñarlos a escribir, leer, puntar libros, tañer flautas, chirimías, trompetas y tecla y ser músicos, los pusiéronlos a aprender gramática, llegando a hablar latín; que muchas veces en el acuerdo con el obispo de Santo Domingo ante los oidores, le dijo el yerro que era y los daños que se podían seguir estudiando los indios las ciencias y el mayor darles a conocer la Biblia en la cual muchos españoles se habían perdido levantando mil herejías por no entenderla y el mayor mal era que sacada la Biblia en su lengua con todo el mal entendimiento que esto acarrearla; a esto contestaba el obispo que no podía con los frailes.

En el sexto, expone: darle caballos y darle licencia para comprarlos para llevar a la guerra los que en su vida no tuvieron sino los pies para caminar, tanto regalo es gran daño; de aquí se les pegara que dar enseñados a la silla y a la rienda y se extenderán mas largo; esto contra lo prohibido y mandado pregonar por V.M. y por esta Real Audiencia.

Séptimo: se les dio licencia para hacer armas porque estaba prohibido que ningún indio podrá tener flecha, arco, rodela, vara ni otra arma.

Octavo, yerro mayor: darles licencia para comprar armas en España que han comprado cuantas han podido hallas y les han visto ballestas y cotas a los indios “esto es lo que ha sucedido después acá que a V.M. escribí que me pareció mucho que V.M. fuese informado, para que dé el remedio y lo provean con toda brevedad.
Sigue informando sobre la obediencia de los indios y su estado económico, que se pueden enviar diez mil de ellos para las guerras de Su Majestad… y termina suplicando se le diese el pueblo de Chautla (Cuautla) que fué su primera merced, por tener siete hijos que no tiene para darles zapatos.

En 1549, tiene encomendado por Su Majestad el pueblo de Xacuba (Tacuba), no así el pueblo de Chautla. Para insistir y aclarar sobre esta encomienda proyecta un nuevo viaje a España. El 18 de mayo firma su testamento en el que hereda a Jerónimo, su hijo y de Catalina Álvarez de la Cerda (su segunda esposa), el pueblo de Tacuba del que se hará cargo al cumplir los 25 años de edad.

Lo más importante de sus bienes:

1.- Unas casas grandes en la ciudad de México.

2.- Heredad de tierra en Chapultepeque, en donde hay: 37 novillos, 60 puercos, 150 ovejas, 20 bueyes y 1500 pesos oro.

3.- Sabana en Xilotepeque con 850 vacas y 100 yeguas.

Ese año emprende el viaje a España, llevando consigo a su hijo Jerónimo, que por entonces, contaba con 12 años de edad, desgraciadamente para éste, su padre muere en alta mar llegando solo a España.

JERÓNIMO LÓPEZ “EL MOZO”

Jerónimo López el “Mozo”, hijo de Jerónimo López el conquistador y de Catalina Álvarez, nación en la ciudad de México a mediados de 1537; muy joven acompañó a su padre a España, quedó huérfano por la muerte de éste en alta mar llegando solo a la península, en donde permaneció dos años, regresando a la Nueva España en 1551, cuando contaba con 14 años de edad.

A partir del 12 de octubre de 1562, siguió con la Regiduría que tenía su padre, ese año toma posesión de la encomienda de Tacuba, dedicándose a acrecentar su herencia. Casó en primeras nupcias con María de Turcios, de la que tuvo sucesión; a los 30 años en 1567, casó con Ana Carrillo de Peralta, sobrina del tercer Virrey de México, Don Gastón de Peralta, Marqués de Falses (1566-1567), hija de Don Pedro de Yanguas, español, natural de Logroño y de Doña Ana Carrillo de Peralta, hermana del virrey, natural de la Villa de Tudela en el reino de Navarra, se les concedieron por armas:

Tomado del Libro: “El Marquesado de Salvatierra” de Francisco Vera Figueroa


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