Editado el contenido de la revista "Por Amor al Arte" del Maestro Mario Carreño Godinez

martes, 16 de agosto de 2011

Narraciones

“Los Exorcistas”
Por : R M P

Hay que reconocer, que los Exorcistas son personas fuera de serie, ya sean sacerdotes o laicos. Estas personas recibieron del Espíritu Santo el don de expulsar los malos espíritus y demonios de los cuerpos de los endemoniados o posesos; así como aliviar las afecciones producidas por maleficios... Parece ser que antes de la venida de Nuestro Señor Jesucristo, había infinidad de posesos por el diablo. Las Sagradas Escrituras dan fe de ello. El Viejo Testamento habla de profetas y hombres sabios, pero no de Exorcistas. La Ley Mosaica casi no hace referencia a este fenómeno. Por eso, es de creer que nuestro Salvador Jesucristo vino al mundo para vencer al diablo y a la muerte.

Decían los doctores de la Ley: ¿Quién es este hombre que tiene autoridad para echar fuera demonios de los cuerpos y resucitar muertos? Posteriormente el Señor concedió esta facultad a los Apóstoles y amplió este Don a los servidores de Cristo ya sean sacerdotes o laicos.

Lo anterior tiene su fundamento en el capítulo 10 del Evangelio según San Mateo, de la Biblia de Jerusalén, donde leemos: Y LLAMANDO A SUS DOCE DISCÍPULOS, LES DIÓ PODER SOBRE LOS ESPÍRITUS INMUNDOS PARA EXPULSARLOS, Y PARA CURAR TODA ENFERMEDAD Y TODA DOLENCIA.

Es admirable cómo esta facultad pasó de sus doce apóstoles para continuar en los siguientes apóstoles de la Iglesia de Cristo con residencia en Roma, que vienen a ser: su Vicario, Obispos y Sacerdotes, además de Laicos con predestinación a este Don.

Es tan importante este aspecto de nuestra Santa Religión Cristiana, Católica y Apostólica, que ha instaurado todo un ministerio con su respectivo Ritual Romano, con las fórmulas (oraciones más afectivas) para la expulsión de los demonios de los posesos y de toda afección diabólica (maleficios) de que se sirven los exorcistas.

Creo yo que el diablo y todos sus seguidores, sustentan un rencor superlativo a todos los Exorcistas. Es impresionante cómo los exorcistas atormentan tanto a los demonios, que estos chillan, bufan y hasta suplican que ya los dejen en paz; pero los exorcistas vuelven a la carga implacables, inmisericordes y en nombre de Cristo, la Inmaculada siempre Virgen María, San Miguel Arcángel y algunos santos poderosos como San Benito y San Jorge, los obligan a responder sin mentir. Además los exorcistas inflingen a los demonios tremendos castigos con la aspersión del agua bendita, que al caer en el cuerpo del poseso, grita porque esa agua le quema.

A veces se obliga al demonio o demonios, porque a veces son muchos, a besar el Crucifijo bendito y a que la afectada reciba la comunión. Es cuando el poder del mal se retuerce de rabia, rencor y odio contra el poder divino y contra los exorcistas, sus torturadores. De hecho, los exorcistas son personas muy valerosas y de una fe a toda prueba, para poder enfrentarse a los entes infernales, que son bastante fuertes, peligrosos, mentirosos, inteligentes y muy mal intencionados. Por eso los exorcistas, aparte de ser favorecidos con el Don que Dios les dió, deben recibir una formación adecuada por expertos en este campo.

De lo chico, citaré un ejemplo: El reportero de un periódico de Roma le pregunta al Padre Gabrielle Amorth: “¿Nunca siente miedo del demonio?” –Responde el Padre: “¿Yo miedo de ese animal? Es él quien tiene que tener miedo de mí. Yo actúo en nombre del Señor del mundo, mientras que él es solo el simio de Dios”. Hay un detalle muy interesante al que se refiere el Padre Amorth y es el siguiente: El Reportero de la Revista Italiana “Telva” le pregunta: “¿Y también hay demonios ocultos en otras religiones?” –El Padre Amorth, contesta muy sabiamente: “Un sacerdote puede prestar sus servicios a Mahometanos, Budistas, Protestantes, Ateos... A Cualquier que se lo pida, pero una vez practicados los ritos, yo les pido que mantengan la práctica de su religión.

Al cristiano le conviene acudir a los Sacramentos, al Musulmán ser fiel a su fe y rezar sus oraciones, al Ateo le suelo pedir que se mantenga fiel al dictado de su conciencia”. -Otra pregunta del reportero: “¿Hay qué tenerle miedo?” –El Padre responde: “¡Para nada! Cuando el demonio ve a una persona buena, sabe que tiene muy poco qué hacer. Las acciones buenas, la oración y el ángel de la guarda que cada uno tenemos son un auténtico muro para él. Yo sí creo en el Infierno. Pero estoy seguro de que son muchas mas las personas que se salvan, que las que no, ¿No vino Jesús a la tierra para que todos se salven?.

Todas las disertaciones sobre esta gran cuestión son de un interés capital, no solamente para al católico cristiano, sino para todos los de las otras religiones. Porque la mayor parte del género humano, puede ser atacado por los demonios y los servidores de Satanás, que donde quiera se encuentran. Al padre Gabrielle Amorth le llegan enfermos por males diabólicos de EE.UU., Australia, Alemania, Francia, Hispanoamérica, de países asiáticos como casos difíciles. Por eso los libros escritos del Padre Amorth son tan interesantes.

Como dicen los exorcistas, los demonios son entidades maléficas invisibles de mucha inteligencia, de mucho peligro y de mucha fuerza. A continuación se exponen unos pasajes de un exorcismo aplicado a una posesa, del Padre José Antonio Fortea, eminente Exorcista español, por el cual queda ampliamente probado la existencia de los demonios, los espíritus malignos y el infierno. Causa pavor cuando se oyen las respuestas del príncipe de la mentira. Helas a continuación:

Fecha: 22 de septiembre de 2002, Número 262. Exorcismo: Marta la poseída.

El exorcismo que yo viví en Madrid, -dice el periodista José Manuel Vidal.

Este es el día, -dice el Exorcista, con el Crucifijo en la mano.

-No, -responde una voz ronca de hombre que sale de la garganta de la posesa, una preciosa chica de 20 años.
-EXI NUNC, Zabulón (sal ahora, Zabulón)”, -repite el sacerdote.
- No.
- ¿Por qué no quieres salir?
- Para servir de testimonio.
- ¿Testimonio de qué?
- De que Satanás existe.

Dice el reportero asistente: “Se corta la tensión en el ambiente penumbroso de la Capilla. Satán luchando contra Dios. Una batalla a la que asisto atónito y en primera fila por primera vez en mi vida”. –Sí, esto resultaba insólito para el periodista por la crudeza de la realidad.

Continúa el Exorcismo.
- Besa el crucifijo, -dice el exorcista.
- No.
- Jesús es Rey.
- Assidididaj.
- Secuaz de Satanás estás en tinieblas.
- Assidididaj.
- Estás haciendo mucho bien, por tu culpa, mucha gente va a creer en Dios.
- No.
- Sal Zabulón te lo ordeno en nombre de Cristo, te espera la condenación eterna. No hay salvación para ti.

En otro pasaje de este exorcismo del Padre José Antonio Fortea, prosigue el diálogo, es decir, la lucha.
- Es tu Creador, ¿Lo ves?
- Sí, -dice la voz de ultratumba acompañada de rugidos constantes.
- Míralo Zabulón, no te resistas. Sabes que es tu día y tu hora. Ha llegado tu día y tu hora.
- Noooo...
- ¿Por qué te resistes?
- Estoy harto, ya te lo dije muchas veces.
- Dí a esos señores por qué no te vas.
- Uhhh.
- Díselo claramente.
- No quiero.
- Díselo en nombre de Cristo para que crean en Satanás. San Jorge ven. San Jorge ven. Sal de ella San Jorge.
-La posesa se detiene un segundo, sonríe y dice con sorna: “Sal San Jorge”, -coge al vuelo el error de la improvisada exorcista y lo mismo hará un rato después con una pequeña equivocación del Padre Fortea. Pero María (madre de la posesa) no se da por vencida.

El exorcista continúa:
- Mira el Rey de Reyes y arrodíllate ante él.
- No.
- Siervo desobediente y rebelde, arrodíllate, -repite el Padre Fortea, mientras exhibe la Ostia Consagrada.
- Asesino, déjame.
- San Jorge, has que se arrodille.

Y como un resorte, ante la mención de San Jorge, la posesa se arrodilla y el Padre Fortea le hace abrir la boca para que reciba la Sagrada Comunión y continúa torturando el Padre Fortea al demonio que anida en el cuerpo de Marta.

En otro pasaje de este exorcismo, vuelve la lucha.
- Aquí está Dios. Repite siete veces: JESUS LUX MUNDI. La posesa repite, pero al terminar le lanza una mirada como de fuego y le dice:
- Asesino, déjame, no puedo más...
- Pero el Exorcista le clava aún más la vara y continúa hostigando a Zabulón. Por fin descansa el Padre Fortea. Ya para terminar la sesión, dice el Padre:

ASÍ ES ZABULÓN. No habla demasiado, pero es muy inteligente. Así describe el Padre José Antonio Fortea a Zabulón el enemigo contra el que viene luchando desde hace siete meses. Al principio, el Padre Fortea pensó simplemente que así se llamaba el décimo hijo de Jacob y Lía su mujer. Después, investigando un poco más, cayó en la cuenta de que se las estaba viendo con uno de los demonios más poderosos del infierno.

Ha aparecido solo tres veces en la historia. La primera en Ludón, Francia en el siglo XVI casi todas las mojas de un Convento quedaron poseídas por multitud de demonios que las atormentaban sin pausa. El jefe era Zabulón. La segunda fué en los años 50, en un caso de exorcismo realizado por el Padre Cándido, el exorcista italiano maestro del Padre Amorth. Y ahora ha vuelto a aparecer.

Como dijimos anteriormente, parece ser que en el Antiguo Testamento se registran poquísimos casos de expulsión de demonios y si tienen lugar no es en forma directa, como en el Nuevo Testamento lo hacía Cristo. El Señor Jesús ordenaba a los demonios salir de los cuerpos de los endemoniados y estos no se resistían, obedeciendo al instante al Señor.

Vamos a citar un ejemplo que refiere EL LIBRO DE TOBÍAS, es muy interesante.

Había un señor de nombre Tobit, a quien un señor de lejanas tierras le debía un dinero. El señor Tobit decidió enviar a su hijo Tobías a cobrarlo. Pero su hijo Tobías dijo a su padre que él no conocía ni al deudor, ni los caminos que lo llevaran a tan lejano lugar llamado “Meda”. –Su padre le respondió: “Llevarás el recibo y busca a un hombre de confianza que conozca esos lugares, le pagaremos su tiempo, que te sirva de guía y de compañero. Salió Tobías a buscar a ese hombre, encontrando al Ángel Rafael que Tobías no sabía que era un Ángel del Señor, con una misión qué cumplir la cual consistía en la ayuda de Dios a una atribulada muchacha que era hostigada por el diablo llamado Asmodeo.

Esta muchacha se llamaba Sarra, hija única de un rico Señor ya de mucha edad. Esta muchacha había tenido siete esposos, pero antes de ser desposada, el Diablo Asmodeo los mataba. La muchacha lloraba y decidió un día ahorcarse, pero desechando este pensamiento, rogó a Dios que la auxiliara en tan tremenda desgracia, pues ya se hablaba muy mal de ella en toda la ciudad.

El clamor suplicante de Sarra llegó hasta el trono de Dios y el señor envió al Ángel del Señor con las debidas instrucciones para liberar a Sarra de aquella penosa situación. Por eso, el señor acomodó todas las cosas que no se presentó ninguna dificultad, porque ya el Ángel Rafael, sabía de esta misión. Él fué, el Ángel, quien inspiró a Tobit a enviar a su hijo Tobías a cobrar aquel dinero y a buscar al guía y compañero que le indicara su padre. Como Tobías salió a buscar a tal hombre, encontró al Ángel Rafael, quien fué aceptado para conducir al joven Tobías.

Y sucedió que llegaron al pueblo donde radicaba Sarra. El Ángel Rafael le dijo a Tobías que descansarían en la casa del Padre de Sarra, que era su amigo y que tenía una hija única muy hermosa y de la estirpe de Tobías, que podía ser una buena esposa para él. Pero como la mala fama de Sarra se había extendido por muchos lugares lejanos, le respondió Tobías al Ángel Rafael: “Es peligroso acercarse a esa joven mujer, van siete esposos que mueren en la primer noche de nupcias”. Entonces el Ángel Rafael le dijo a Tobías: “No temas, yo te daré el remedio para alejar el peligro se trata de la intervención de un demonio llamado Asmodeo. Cuando los dos hombres llegaron a la casa del Padre de Sarra, como ya se conocían se saludaron muy afectuosamente y el amigo ofreció su casa y demás prendas y alimentos para los visitantes viajeros.

La joven Sarra se hizo presente y al verla Tobías se enamoró perdidamente de ella y la solicitó para su esposa. En la primer noche de su boda, el Ángel Rafael dió la mitad de un hígado de pez para que lo quemara en el interior de la alcoba. Cuando el aroma llenó el ambiente, se apareció el diablo Asmodeo para matar al esposo; pero al percibir aquel aroma, huyó despavorido y casi ciego. Entonces, el Ángel Rafael le dió alcance, lo encadenó y lo llevó lejos hasta el desierto y nunca más volvió a perturbar a Sarra y aquel matrimonio fué muy feliz.

En las otras grandes religiones, sus fundadores han detectado la acción del maligno en perjuicio de sus humanidades, pero ninguno de ellos, hicieron los prodigios que hacía el Hijo de Dios, Jesús de Nazareth, en pleno día y en presencia de muchos, al expulsar los demonios de los cuerpos de los posesos, quedando sanos de inmediato. Y la palabra de Cristo ha sido cumplida desde tiempo de los apóstoles, cuando el Señor convocó a los doce discípulos suyos para darles potestad para lanzar fuera de los afectados de los espíritus inmundos (demonios) y curar toda especie de dolencias y enfermedades. (Ver Cap. X, versículo 1 del Evangelio según San Mateo).

Esta facultad dada a los apóstoles del Señor Jesús, fué transmitida a los subsiguientes, digamos apóstoles de la naciente Iglesia de Cristo, que vienen a ser su Vicario, Obispos y sacerdotes de la actual religión Católica, Apostólica Romana. Por eso, los padres católicos y laicos predestinados para continuar liberando a los endemoniados del poder de los demonios y que son los actuales exorcistas; pues ellos “EN NOMBRE DE CRISTO JESÚS, LA INMACULADA Y SIEMPRE VIRGEN MARÍA, SAN MIGUEL ARCÁNGEL Y SANTOS DEL PARAISO”, expulsan a los demonios de los cuerpos de los posesos y todo trastorno, ocasionado por los demonios, como infestaciones, maleficios, misas negras, alteraciones mentales, etc.

Se trata pues de una guerra continua del BIEN CONTRA EL MAL, hasta el fin de los tiempos. Pero como dice el Padre Gabrielle Amorth; “A pesar de esto, la Iglesia sigue su camino. El Espíritu Santo la mantiene, y por lo tanto, los ataques de Satanás pueden ser parcialmente exitosos. Naturalmente, el demonio puede ganar batallas, incluso batallas importantes. PERO NUNCA GANARÁ LA GUERRA”.

Lo curioso es que, en los Exorcistas, el demonio tiene a sus peores enemigos. Dice el Padre Amorth que el número de Exorcistas aumenta cada día. Dice que en Italia sólo había tres o cuatro y en la actualidad hay más de 300.

Y no solo en Italia, parece ser que en América Latina va en aumento el número de exorcistas y de Padres y laicos sanadores, dentro del movimiento de Renovación Carismática del Espíritu Santo.

Todo esto es para colmo y tormento de las huestes demoníacas. Sin embargo, el diablo no duerme, pues también él se ha movido, pues se ha notado en aumento de grupos satánicos, celebrando misas negras, principalmente en los EEUU y hasta en nuestro mismo México. En algunos pueblos de nuestro país ha crecido la brujería y se dan muchos maleficios. Muchas personas de la Renovación Carismática han sido liberadas por nuestro Exorcista queretano Mario Alberto Piedra Ulloa; que por cierto no ha sido debidamente valorado por algunos obispos de la Diócesis y otros incondicionales, opuestos a la cristiana labor de Don Mario, el cual es un consumado Exorcista, habiendo sido aprobado por el Padre José Antonio Fortea, Exorcista español de fama mundial.

Desgraciadamente, nosotros los mexicanos cuando sale entre nosotros un gran hombre, surgen las envidias y el menosprecio, buscándole la forma de cómo acabarlo.

El problema es que desde siempre estos brujos negros satánicos vienen cometiendo infinidad de crímenes (muertes) que quedan impunes, debido a que los Códigos Penales de las naciones no contemplan sanciones para estos delitos, sustentando el criterio de que todo eso es superstición por parte de la brujería y por parte de la Iglesia, dicen que es solo fantasías de místicos que viven en un mundo imaginario. Por lo tanto, no es procedente prohibir las actividades de los servidores de Satán.


Estos falsos razonamientos de los gobiernos se fundan en los criterios de los profesores y catedráticos de las grandes universidades que forman a los profesionales de carrera, que son los que ocupan los altos cargos del gobierno, los cuales casi todos sustentan filosofías racionalistas y ateas y que, consciente o no, han estado prestando grandes servicios a Satán y Cía.

Lo que no podemos aceptar de estos ilustres maestros de tendencia atea, es que nunca se han ocupado de realizar una investigación a fondo de esos fenómenos que han estado presentes a la vida de todos.

Pero para fortuna de tantos necesitados de los auxilios para sanar los males causados por el maligno y sus servidores. Como queda dicho, va en aumento el número de sanadores y Exorcistas en el ámbito de nuestra Religión Cristiana, Católica, Apostólica y Romana, pues esto es lo que más necesita el pueblo de Dios.


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