Editado el contenido de la revista "Por Amor al Arte" del Maestro Mario Carreño Godinez

viernes, 11 de marzo de 2011

Libro

Vive tu Vida y Se un Genio

El cooperativismo como Síntesis Dialéctica

También significa otra síntesis su posición entre el individualismo capitalista y la forzada comunidad del socialismo; pues se declara sindicalista por una parte, y apoya a la familia como primera cédula de que se forma la sociedad humana. Así que se coloca en las sociedades intermedias, con lo que rechaza por igual al individuo aislado que soñó Rosseau y a la comunidad total y absorbente del marxismo.

Asimismo, mantienen una doctrina sintética respecto al derecho de la propiedad. Si para el capitalismo este derecho era irrestricto o inobjetable, y para el socialismo la propiedad individual es un robo, para el cooperativismo se tiene derecho a lo necesario, se es dueño absoluto de aquello que precisamos, pero no de aquello que nos sobra, a menos que no haya nadie que lo necesite. La frase del poeta Díaz Mirón, inspirada en la doctrina de Santo Tomás de Aquino, expresa este concepto admirablemente:

Nadie Tiene Derecho a lo superfluo mientras alguien carezca de lo estricto.

Se justifica pues la propiedad privada, pero este derecho se limita por el derecho de los otros.

Por cualquier lado que se le mire, el cooperativismo se revela como una sabia síntesis de las doctrinas capitalista y marxista. Y si es verdad la teoría dialéctica de Hegel, la síntesis es superior a la tesis y la antítesis, es lo más avanzado. Luego, podemos predecir que no en el comunismo sino en el cooperativismo desembocará al fin y al cabo la lucha actual de las dos potencias antagónicas.

Violencia Marxista y Educación Cooperativa

No hay por qué forzarnos a elegir entre ser comunistas o ser capitalistas. Bien podemos no escoger ninguno de los dos. Es un falso dilema. Existe una tercera proposición: la síntesis creadora del cooperativismo. Mas si éste no cuenta con partidarios tan fervorosos y apasionados como lo son los del marxismo, será porque es una revolución afectivísima pero pacífica. Y a muchas personas –no a las aquí presentes- les agrada sobremanera la violencia por la violencia misma y encuentran en la agitación social no tanto los ideales por realizar, sino la buena oportunidad de descargar su subconsciente agresivo.

¡Qué placer quemar camiones, romper cristales, poner bombas, derramar sangre, crear con la masa histérica un caos momentáneo en que todo esté permitido y podamos refocilarnos con nuestros complejos! Nada de estas voluptuosidades nos ofrece el cooperativismo, pues sus teorías nacen de un sentimiento social amistoso, de una concepción cristiana de la persona y de su función fraterna con los demás hombres.

Pues aunque he expuesto doctrinas económicas, no vine a discutir de economía, no me interesa tanto el régimen como el espíritu que lo anima y el tipo de hombre en que se sustenta. Si el capitalismo y el consumismo son hijos de la miope mentalidad burguesa, el cooperativismo se rebela contra una concepción tan estrecha de lo humano que reduce al hombre a mero homo oeconomicus y mejor proclama su visión del hombre entero. Economía, sí; pero que no lo invada todo ni ocupe el sitial de honor. Sustentamos un concepto de hombre cercano al de los filósofos griegos que dieron la supremacía al espíritu sobre la materia. Creemos en los supremos valores: el bien, la verdad, la belleza, Dios; creemos que la auténtica tarea humana está cifrada en ellos, y que se es hombre en la medida en que uno se apropia la moral, el saber, el arte, la religión, y los acrecienta y los difunda. La economía no es causa de estos valores, a veces ni siquiera su condición. La economía no es un valor en sí, sino un medio, un instrumento; es la sierva, la ancilla de los valores.

Por ello, mientras el marxismo se vale de la agitación violenta para transformar el régimen, el cooperativismo, al contrario, echa mano de la educación. La furia es sustituida por el aula, por el concierto, por la investigación, por la exposición pictórica, por la oración. El cooperativismo va lento pero seguro porque se apoya en la cultura; el marxismo va rápido porque le basta una revuelta.

El concepto moral expuesto por Aristóteles de que el bien del hombre está en el perfeccionamiento cabal de todas y cada una de sus potencias, encontró acogida en el cooperativismo; allí, al mismo tiempo que se transforma la economía, se transforma al hombre; no vaya a ser que el progreso material deje atrás al espiritual, y al hombre le llegue a quedar grande el tecnicismo y lo arrolle como un terrible gólem Frankenstein.

Primacía de la Ética

Nacida de una concepción espiritualista del mundo y de la vida, la doctrina cooperativa da primacía a la ética. Por ello no quiere la ilímite concurrencia del capitalismo, pues no es lícito arruinar a nadie; mejor se unen en un solo gremio los de un mismo ramo, como en las corporaciones medievales (que, por cierto, son su modelo, aunque adaptado a las condiciones de hoy). Nunca separar, nunca enfrentar: unir es la divisa, porque unir es la divisa de todo amor.

Entre los tres objetivos proclamados por la Revolución Francesa: libertad, igualdad y fraternidad, el liberalismo capitalista destacó la libertad; el comunismo la igualdad; pero el cooperativismo se funda en la fraternidad.

Rechazamos la violencia. Y la Historia, maestra de la vida, nos enseñó que las revoluciones decepcionan. Siempre es un grupo de ambiciosos el que sale favorecido, mientras que el pueblo que fue el que batalló, se desangró, se sacrificó, vuelve a quedar igual o peor que antes. Muy tarde se da cuenta de que sólo consiguió cambiar de amo. Por eso queremos que sea el propio pueblo el inmediatamente beneficiado con la adquisición de documentos que le aseguran la propiedad privada, y así este revolucionario pacifismo no podrá ser aprovechado por los líderes.


Tomado del Libro: "Vive tu Vida y se un Genio"
de: Emma Godoy

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