Editado el contenido de la revista "Por Amor al Arte" del Maestro Mario Carreño Godinez

viernes, 11 de febrero de 2011

Narraciones

"Cuidado con los Errores de los Pentecostales"
Por : Rodolfo Mújica Pérez
Andaban unos pentecostales protestantes propagando su secta, haciendo labor de evangelizar a la gente que les ponía atención a la manera de ellos. Me encontraron a mi, y me preguntan. ¿es usted Católico? –Sí señores, sí lo soy. Me responden: -Entonces usted NO ESTÁ BIEN BAUTIZADO, porque usted fue bautizado por su sacerdote Católico solamente con agua y le faltó el bautismo con fuego; y ése solo el Espíritu Santo lo puede dar. -¡Ah, caray! –le respondí- y ¿Dónde puedo yo entrevistar al Espíritu Santo? Díganme ustedes dónde tiene su oficina, o su domicilio. -No es necesario que usted lo busque, nosotros podemos transmitírselo a usted.

-¿Ustedes? –Les respondí asombrado-. -Sí, nosotros. Pues cómo le hacen para hacer esta operación. –Muy sencillo mi señor, vaya usted a una de nuestras asambleas o a un retiro nuestro y ahí verá cómo se verifica. Mire usted, -siguió diciéndome el Pastor; un grupo de hermanos en oración fuerte lo pide al Espíritu Santo, que descienda de las alturas. Entonces él baja satura con su fuerza al Pastor; éste a su vez impone las manos a un grupo de intercesores que tenemos quedando saturados de esa fuerza que es fuego. Luego ellos imponen sus manos a los iniciados, y listo, quedan de inmediato bautizados con el fuego del Espíritu Santo. Pero debe usted entender que no son los Hermanos ni el Pastor quien bautiza, ellos sólo han sido instrumentos del Santo Espíritu. Yo le aseguro que todo aquel que es bautizado con este fuego, en adelante será el hombre más feliz del mundo. Siente usted un bienestar como nunca antes lo había sentido.

Yo les respondí: bueno, yo creo que puedo estar más seguro de recibir mi bautismo como lo hacen los sacerdotes de mi Religión Católica, pues ellos bautizan con agua como lo hizo Juan el Bautista y al mismo tiempo, también ellos, mis sacerdotes son saturados por el Espíritu Santo, quienes también lo transmiten al bautizado. –Eso no puede ser… saltaron de coraje, no hay ninguna prueba de ello… Y muchas les respondí. –Ustedes conocen la Biblia mejor que yo, por lo mismo creo yo que podemos entendernos. – A ver, -me respondieron-, empiécele usted.

-Bueno, -les respondí: ¡Ay les voy! –Es cierto o no es cierto que Cristo después de su resurrección se les apareció a sus apóstoles y se los llevó a un cerro no lejos de Galilea, y entre otras cosas, les dio esta misión diciéndoles: "Dios me ha dado toda autoridad en el Cielo y en la Tierra. Vayan pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautícenlas EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo".

Esto lo dice San Mateo en su Santo Evangelio, Cap. 27-28, versos del 16 al 19. Entonces los apóstoles desde ese mismo momento quedaron facultados por Cristo para bautizar, quedando la gente bien bautizada. También es cierto que el mismo Cristo les indicó que fueran a Jerusalén, ahí en forma privada iban a recibir el fuego del Espíritu Santo que les daría la fuerza, la sabiduría, la elocuencia y la valentía para la predicación. En el pequeño grupo de los doce, estaba también la Santísima Virgen María, madre de Nuestro Señor Jesucristo y madre nuestra. En este lugar ¿es cierto o no es cierto que el Santo Espíritu se manifestó como un viento fuerte, luego aparecieron lenguas de fuego, que fueron a posarse en la cabeza de cada uno de ellos, transformándose en personas diferentes, realizándose el prodigio de PENTECOSTÉS.

Entonces me respondieron los hermanos pentecostales: -Bueno, todo eso fue cierto; pero también es cierto que San Judas decía que él solo bautizaba con agua y que llegaría otro más fuerte que él, quien los bautizaría con fuego. –Sí, es cierto, -les respondí- efectivamente, llegó poco tiempo después y fue el mismo Jesucristo que en el Cerro de Belén confirió a sus apóstoles, la misión de bautizar en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Desde ese momento los apóstoles recibieron de Cristo su Santo Espíritu. Luego, en Pentecostés fueron robustecidos con la saturación directa con el santo fuego del Espíritu Santo, no solamente para bautizar, sino que recibieron otros dones como el Don de Lenguas, el Don de Sabiduría, el Don de Discernimiento, etc. -Pues nosotros, -me dijeron-: insistimos en que no está bien bautizado, porque le falta el fuego del Santo Espíritu.

–Señores por favor, -les respondí-: ¿por qué esa necedad de ustedes, todavía no acabo, escúchenme… ¿Es cierto o no es cierto que Cristo nombró al apóstol Pedro para que fuera la piedra angular de su Iglesia? ¿es cierto o no que después de Pentecostés los apóstoles bautizaban por miles a los convertidos a su Iglesia? ¿Es cierto o no que EL SEÑOR JESÚS envió a Ananías a sanar a Saulo de Tarso y al entrar Ananías puso sus manos sobre Saulo diciendo: El Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías, me ha mandado para que recobres la vista y quedes "Lleno del Espíritu Santo".

Al momento cayeron de los ojos de Saulo una especie de escamas y recobró la vista. Entonces se levantó y fue Bautizado (por supuesto por Ananías). Vean ustedes al respecto el Capítulo 9 versos 17 y 18 de la Santa Biblia. Y ya converso Saulo de Tarso, conocido como San Pablo se convirtió en apóstol de Cristo bautizando por centenares a los nuevos creyentes: ¿y ustedes creen señores que todos estos bautismos no iban a tener validez?

Ahora señores, piensen ustedes que San Pedro lleno de tanta sabiduría y luz del Santo Espíritu ENCONTRÁNDOSE EN CONSTANTE peligro de ser muerto por las disposiciones de Nerón, no iba a nombrar sucesor o dar sus instrucciones para que la naciente Iglesia de Cristo no fuera a quedar sin cabeza y aquel grupo fuera a sufrir quebrantos? ¡Claro que sí! Entonces muerto San Pedro, sus discípulos y seguidores tuvieron qué nombrar nueva cabeza de su Iglesia, dando lugar a ser nominado para ese cargo a San Lino que fue el segundo Papa después de San Pedro, que asume el cargo con todas las facultades que se le reconocían a San Pedro dando lugar a seguir una secuencia para el futuro y que desde entonces se ha conservado hasta nuestros días, conocida en el orden siguiente: SAN PEDRO PRIMER PARA DE ROMA, AÑO 67.- SEGUNDO PAPA SAN LINO, año 67-79.- TERCER PAPA SAN ANACLETO, año 79-90 y así sucesivamente hasta esa fecha.

Ahora, como todo mundo sabe, los Papas vienen a ser los vicarios de Cristo y estos vicarios ungen a sus Obispos, que asumen el papel de apóstoles y éstos imparten el Sacramento de las ORDENES SACERDOTALES a los que han cumplido sus estudios para ejercer el Sacerdocio, quedando ungidos y compenetrados con la fuerza del Santo Espíritu. De manera que al bautizar a los infantes emplean el agua, pero al mismo tiempo transmiten el fuego y la fuerza del Espíritu Santo, por eso dicen: CREATURA DE DIOS, YO TE BAUTIZO EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO; entonces, ¿para qué un segundo bautismo?

Ahora, piensen ustedes que Cristo NO DIJO a sus discípulos: "vayan por todas las naciones del mundo y bautícenlos a todos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, pero adviértanles: que ese bautismo es provisional, que hasta el siglo XX en las décadas de los años 69 ó 70 surgirá un movimiento que llamarán los Pentecostales y hasta entonces serán bien bautizados, porque lo serán con el fuego del Santo Espíritu, eso no dijo Cristo. Por eso, creo yo que sí estoy bien bautizado por mis sacerdotes católicos, que tienen las facultades desde EL PRIMER PAPA DE ROMA QUE LO FUE SAN PEDRO.

Ahora, yo sí creo que con una oración fuerte y pidiendo con todo fervor que descienda el Espíritu Santo a fortalecer al pueblo de Dios, yo creo que si baja de las alturas, pero no precisamente para bautizar a nadie sino para reavivar, fortalecer mediante efusión al espíritu de los creyentes que se lo piden, siendo favorecidos con dones admirables que es preciso cuidar y mantener con un comportamiento místico y constante, de lo contrario esos dones que da el Santo Espíritu a sus hijos, puedan adelgazarse hasta casi desaparecer si el agraciado se desconecta del grupo o no emplea sus beneficios para bien de los necesitados o si se contraen vicios inmorales contrarios a los ordenamientos de la SAGRADA palabra de Dios nuestro Señor. Eso yo lo he observado.

Ya estaban un poco aburridos, luego dijeron: "Bueno, con usted no se puede llegar a nada. ¡vámonos! Perdemos nuestro tiempo, vámonos… -Yo les respondí: -¿A dónde van?, espérense, si tienen hambre yo les traigo una botana, pero no se vayan. Ustedes creen en los santos, en la confesión, en la Eucaristía, en la eficacia del Santo Rosario, en la Santidad y en los prodigios de la Santísima Virgen María, madre de ustedes y de nosotros los católicos y de todos en general, ustedes no creen en la Santa Misa ni en los Sacramentos, etc., etc. Y de todo esto tenemos que discutirlo como el caso del bautismo con fuego. -Pues no señor, -respondieron-, está muy largo el tren y nosotros tenemos mucho qué atender, y se fueron dejándome "picao", como dice la gente.

Los vi alejarse por las bellas calles de mi amado Salvatierra, que algunos poetas la llaman "La Perla de Guanajuato". Al quedarme solo y mi alma, me vino este pensamiento y me dije: Esos hombres se fueron a regar su cizaña y pensar que muchos católicos mexicanos secundan las aberrantes mentiras de los pentecostales sostenidas y enseñadas en los grupos de Renovación que o no saben o se hacen tontos y que son lunares con olor a protestantismo. Asombra que inclusive Monseñores y Sacerdotes, digo algunos, acepten como verdad de fe, el contradictorio concepto del segundo bautismo con fuego, minimizando el bautismo que los sacerdotes católicos imparten por ser según ellos, solo de agua como lo hizo Juan el Bautista.

Olvidándose o haciéndose de la vista gorda de las palabras de Cristo dichas por sus apóstoles y que son las mismas que pronuncian todos los sacerdotes cristianos al bautizar a los creyentes: YO TE BAUTIZO EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO, etc. En sus libros escritos, los mismos escritores laicos o sacerdotes carismáticos se contradicen. Unos dicen que este nuevo bautismo no es un sacramento sino una efusión al espíritu del creyente. Otros dicen que es un error de términos, que no es apropiado el término ni de efusión ni de bautismo con fuego y se proponen otros términos, pero que al final, siempre están sosteniendo el concepto pentecostal protestante de un verdadero y completo bautismo por fuego del Espíritu Santo. Pero lo más curioso del caso es que nuestro alto magisterio católico no ha refutado tantos negros ERRORES con aroma protestante.

Y eso ha ocasionado hasta graves insubordinaciones de algunos laicos y sacerdotes católicos, como el sucedido en Monte María. Alguien me dirá que yo hablo al aventón, pues no Señores, citaré un ejemplo de un caso, que parece increíble. Por favor sigan leyendo lo siguiente:

Hace algún tiempo compré unos cassettes de misas carismáticas por varios sacerdotes oficiantes carismáticos. Se entiende que los padres eran católicos, no protestantes. Entre esos cassetes había una misa carismática oficiada por el Padre Darío Betancourt de fama mundial que casi radica en los Estados Unidos de Norteamérica. Yo era un fanático de este Padre por sus libros y por su popularidad. Pero al oírlo actuar en esta misa, tanto me decepcionó que desde entonces, Dios me perdone, lo tengo completamente aborrecido, y no es para menos.

Figúrense ustedes, estaba celebrando la Misa Carismática el Padre Darío, cuando en su explicación o sermón, dirigiéndose a los fieles asistentes a esa misa de pronto medio burlón les dijo: DÍGANME USTEDES: ¿QUIÉN ES MÁS GRANDE: JESUCRISTO O EL PAPA? De inmediato responden muchas voces ¡Jesucristo!, ¡El Papa!... Je, je, ja, ja, ja, ja… y con risas burlescas y de desprecio hacen reír aún más al Padre Darío Betancourt; como un escarnio a nuestro venerable Vicario de Cristo, nuestro muy querido e inolvidable Juan Pablo II. Y siguió diciendo el Padre Darío una sarta de chistes picarescos que hacían reír a todos los feligreses como si no estuvieran en la casa de Dios; sino en un circo o carpa corriente, donde el payaso principal era el mismo Padre Darío, uno de los principales sanadores carismáticos a nivel internacional.

Por cierto, muchos padrecitos católicos acostumbran hacerse chistosos en plena misa dicen chascarrillos, y detalles picarescos para hacer reír a la gente piadosa y eso de ninguna manera está bien. Yo creo que los Señores Obispos deberían corregir estos vicios que distorsionan los sagrados momentos de la Santa Misa.

Pero volviendo al Padre Darío Betancourt, también acostumbra tratar con desprecio a los Padres no carismáticos, diciéndoles en su presencia: Estos padrecitos no creen en lo que están mirando, etc. ¿Por qué pues el Padre Darío se subaja a esos niveles tan bajos, que mas parece un vulgar tabernero y no un siervo del Señor. Yo no soy nadie para criticarlo, pero siento que de no corregirse a si mismo, mediante un examen personal y no se arrepiente de tanta ofensa que ha hecho a sus hermanos sacerdotes no carismáticos y más humildes que él; es probablemente que ya tenga ganado un pasaporte para irse a disfrutar de unas largas vacaciones, no al paraíso sino a la tintorería del Santo Purgatorio.

Sin embargo, yo confieso que he sido y soy un entusiasta partidario de la Renovación Católica del Espíritu Santo, pues yo me renové en la década de los ochenta, pero eso sí, en nuestra preparación estudiando los textos de la Renovación, siempre me opuse a mis instructores, cuando tocábamos puntos no coherentes con los dogmas de nuestra religión, como es el caso de la intercesión de los santos y otros, que por cierto me valió que algunos hermanos estudiantes me vieran con malos ojos.

A pesar de todo eso, yo me siento carismático y sostengo que los fenómenos que tienen lugar debido a la oración fuerte, aún no han sido estudiados bien a fondo para clasificarlos por el Magisterio Eclesial y por la moderna Parapsicología, ya que la Renovación ha contribuido a galvanizar la fe cristiana, dando tremendos golpes al ateísmo. Sin embargo, creo yo que es preciso liberarla de esos puntitos negros que tienen, como dijimos antes, un olor insoportable a protestantismo, por el cual, no está totalmente unificado el criterio del Sacerdocio Católico, Apostólico y Romano.

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