Editado el contenido de la revista "Por Amor al Arte" del Maestro Mario Carreño Godinez

sábado, 15 de enero de 2011

Colaboradores



CONTENIDO

Introducción
11

Capítulo 1. Poniéndonos de acuerdo
21

Capítulo 2. La construcción social de la homofobia
59

Cápítulo 3. Los otros asesinatos en Ciudad Juárez. Ver, oir, callar y tratar de no saber
115

Cápitulo 4. A manera de (in)conclusión
173

Referencias
175
Publicado por la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa

Reseña del libro "Crímenes de odio por homofobia. Los otros
asesinatos de Ciudad Juárez", de Efraín Rodríguez Ortiz. 1

Por Sergio G. Sánchez Díaz*

Es éste un libro que aborda la problemática de los crímenes por homofobia en Ciudad Juárez, es decir, estudia una parte de los crímenes que en esa ciudad tienen lugar, no sólo los feminicidios, o los asesinatos masivos. En ese panorama sangriento, también se asesina a "los otros", a los homosexuales.

Este libro refleja una gran preocupación sobre el problema de la homofobia en nuestras sociedades en general, y en Ciudad Juárez en particular. El autor, con gran conocimiento sobre el tema, explora el problema en sus diversas aristas: en lo teórico y, lo más importante e inquietante, en sus manifestaciones en Ciudad Juárez, cuestión ésta que, hasta ahora, no había sido desarrollada.

En el primer capítulo, "Poniéndonos de acuerdo", aborda la definición de conceptos que van a ser centrales en su investigación: crimen, homofobia, homosexualidad. Se adentra en ellos, los define, se apoya en literatura especializada sobre estas cuestiones.

En el segundo capítulo: "La construcción social de la homofobia", el autor, Efraín Rodríguez, se aproxima al problema aún más, centrándose en cómo es que se ha construido socialmente el odio hacia los distintos, los homosexuales, en este caso. El autor expone cómo se ha presentado la homofobia a lo largo de los siglos. Explora concepciones diversas, como las del cristianismo, se remonta a diversas corrientes filosóficas, observa la influencia de la Iglesia Católica Romana, analiza diversas concepciones llenas de intolerancia, las cuales encuentra en América Latina y México.
Llega a analizar el problema en la literatura en esta parte del mundo.

En el tercer capítulo, "Los otros asesinatos en Ciudad Juárez. Ver, oír, callar y tratar de no saber", el autor aborda el problema de la homofobia en Ciudad Juárez. Lo construye a partir de información hemerográfica y a partir de información empírica.

Elude ver a los homófobos como monstruos. Los explica por el peso de la ideología cargada de odio hacia los diferentes, que existe en este lugar. Expone cómo este tipo de crimen existe en la ciudad, y no se puede eludir.

Este libro, desde su erudición, desde la exposición profunda de un conjunto de ideas intolerantes que permean en el mundo, en la historia, en América Latina y México, y en Ciudad Juárez, es un documento que debe ser leído.


*Profesor-Investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, Profesor externo en la UAM-Iztapalapa.

1 Reseña publicada en "El Cotidiano. Revista de la realidad mexicana actual". Universidad Autónoma Metropolitana. Año 25, septiembre-octubre, 2010, P. 24.




¿DE QUIEN ES EL CUERPO?1
Efraín Rodríguez Ortiz

Cuando comencé a observar que algunas personas se preguntaban del por qué de mi soltería, y lo hacían con mucha más insistencia quienes llevan conmigo una relación más bien lejana, dediqué algún tiempo a reflexionar sobre este fenómeno. De estas reflexiones surge la pregunta ¿de quién es el cuerpo? como instrumento de análisis. La pregunta y sus respuestas, con el tiempo, me resultaron de gran utilidad en clases tanto de licenciatura como de posgrado donde abordamos temas de bioética, política, relaciones de poder, historia de la represión sexual, ejercicio no tradicional de la sexualidad, aborto, muerte asistida, entre otros.
Las siguientes son algunas respuestas que, obviamente, no agotan la pregunta.

EL CUERPO ES DE DIOS

En las sociedades teocéntricas ya sea de manera oficial como, por ejemplo, las sociedades judías y musulmanas o de manera extraoficial, como es el caso de muchas comunidades mexicanas, resulta sumamente atractivo, por su capacidad de persuasión, adjudicar a la voluntad de la divinidad el señorío sobre el cuerpo de las personas.

Para la mayoría de la población mexicana, la existencia de un dios es una realidad y su palabra está claramente expresada en la Biblia. La fuerza de esta convicción es tal que en algunos grupos sociales puede resultar peligroso para la integridad física de la persona poner en duda tales afirmaciones.
Para quienes se autonombran mediadores entre Dios y los hombres y para otros grupos de poder, íntimamente aliados, es de gran utilidad recurrir a la idea de que la voluntad de Dios se expresa en las reglas que ellos imponen de acuerdo a sus intereses.

En las diferentes iglesias es recurrente el uso de la Biblia para fundamentar sus dichos. Algo sumamente práctico porque, siendo una obra tan extensa, variada y escrita por numerosísimos autores anónimos a lo largo de siglos y traducida tantas y tantas veces, se puede encontrar ahí la justificación que se desee. Basta con adquirir una cierta habilidad para hacerlo.

El abuso de los textos y de la fe de la gente es tal, que diciendo que se trata de la palabra de Dios, hacen oír su propia palabra, y afirmando que se trata de la voluntad de Dios, imponen su propia voluntad.
No podrían apropiarse de la voluntad de las personas si no se apropiaran antes de sus cuerpos. Esta función la realiza la liturgia.

Liturgia es la serie de ritos en los que las personas participan de manera corporal y simbólica.
La liturgia es corporal porque la participación es directa. Se debe asistir a un lugar determinado y en un tiempo determinado.

La liturgia es simbólica, porque los espacios y los actos de los cuerpos marcan sus lugares en el cosmos: son lugares donde uno habla y otros escuchan, donde uno guía y otros son guiados, donde uno sabe y los otros aprenden.

Las relaciones de los cuerpos en la liturgia son relaciones de poder pero son, sobre todo, relaciones pedagógicas donde la gente aprende a obedecer.

La obligatoriedad de la participación constante a la liturgia es absoluta y de ella depende la fe de la persona. No hay fe sin liturgia y no hay liturgia sin cuerpo. Es la manera en que la jerarquía de las diferentes iglesias se apropian de los cuerpos de la feligresía.

EL CUERPO ES DEL ESTADO

Los Estados totalitarios, siempre militaristas, se apropian de los cuerpos en dos sentidos: son usados por su función reproductora y es reprimido su erotismo. El uso en su primer sentido tiene como finalidad asegurar la supervivencia del ejército a través de la reproducción. El uso de los cuerpos en el segundo sentido tiene como fin convertir el Eros en Thánatos. Convertir las fuerzas psíquicas del placer y la vida en fuerzas de destrucción, violencia y muerte.

En los Estados modernos el carácter militarista (y totalitario) se invisibiliza gracias a que las actividades bélicas se realizan fuera del territorio del Estado. La organización social puede dar una apariencia de tranquilidad y de cómoda seguridad y se puede hablar de libertad y democracia, pero sobrevive, y así conviene al Estado totalitario, una permanente sensación de riesgo externo que sirve muy bien para justificar el enorme gasto militar y la represión erótica de los cuerpos.

La represión se comienza a ejercer desde la más temprana infancia y se ejerce a través de la sobrevigilancia de los juegos infantiles siempre sospechosos de contener elementos eróticos.
Son sociedades que viven en el pánico. Pánico ante el ataque de los enemigos externos, que ahora se identifican con el terrorismo, y pánico ante los enemigos internos: los deseos eróticos propios y ajenos.

EL CUERPO ES DE LA FAMILIA

En las sociedades occidentales contemporáneas, sobre todo en las clases medias, hay una excesiva presencia de la familia. No era así hace poco tiempo y no fue así en la larga historia de la humanidad.

El concepto actual de familia es un recurso político y retórico. Es un recurso político en el sentido de que es usado como medio eficaz de control social a través del control de los cuerpos. Es un recurso retórico en el sentido de que es presentado como centro, eje y base de todo el tejido social y resulta la respuesta fácil del que ignora: todo mal social se debe a la desintegración familiar.

La presencia asfixiante de la familia en la vida de cada uno de sus miembros es alentada como necesaria en el imaginario popular por los medios masivos de comunicación que han convertido a la familia en la solución a todos los problemas y la ausencia familiar en su origen. Así, se han consagrado conceptos como desintegración familiar, familias desintegradas que son recursos retóricos, no realidades.

El discurso político y retórico a favor de una presencia familiar cada vez más y más estrecha ha influenciado a algunos profesionales de la educación, trabajo social, psicología, medicina, derecho y criminología dándole a ese discurso una apariencia de científico.

El privilegio de las relaciones familiares se puede dar solamente en detrimento de la construcción de otras relaciones sociales como la amistad, tan apreciada en las grandes culturas durante tanto tiempo.

Ser buena madre, ser buen padre, pertenecer a una familia integrada son conceptos relacionados con la capacidad de controlar el cuerpo de los miembros de esa familia.

EL CUERPO ES DE LA INDUSTRIA Y EL COMERCIO
 
Es indispensable la reificación (Latín res-rei: cosa; facere: hacer) del cuerpo, su cosificación, para que pueda ser objeto manipulable de intereses económicos. Algo que no se puede lograr en un cuerpo-sujeto, es factible en un cuerpo-objeto. El sujeto toma decisiones. El objeto las sufre.

Hay que cubrir el cuerpo. No basta el cuerpo en sí mismo, no es suficientemente hermoso. Y se crean necesidades. El cuerpo es, cada día más, objetivo comercial.

El cuerpo se cubre con cosas, pero no se erotiza. Al contrario, cada día tomamos más distancia de él. Del propio y del ajeno. Los aromas corporales, las texturas corporales, sus colores, cada día repugnan más, por eso se cubren, por vergüenza. Una vergüenza creada por enormes intereses económicos.

La naturalidad del cuerpo en su bella sencillez no es negocio, por eso es sustituida por el artificio de la industria de la ropa y los cosméticos. Y su comercio.

La felicidad se encuentra en el erotismo, en la comunión con el cuerpo. El propio y el extraño. Será por eso que la felicidad nos es tan ajena.

EL CUERPO ES DE QUIENES CONFORMAN LOS GRUPOS DE PODER
 
En última instancia, las instituciones que se han apropiado del cuerpo son instrumentos en manos de los grupos de poder. No el gobierno, no la iglesia, no los medios masivos, sino las fuerzas reales y no tan visibles que actúan detrás de estas instituciones. La enajenación del cuerpo del otro en beneficio de los grupos de poder a través de éstas.

EL CUERPO ES DE LA PERSONA

A partir de la segunda mitad del siglo pasado, parece haber un lento movimiento hacia la reapropiación del cuerpo enajenado.

Poco a poco se va dando la voluntad de poseer el propio cuerpo. Es parte del proceso de democratización de la sociedad donde todos y todas queremos ser escuchados y escuchadas. Donde nos sentimos con derecho de ser tomados en cuenta. Que la voz de todos los miembros suene y construya la sociedad.
Cuando un individuo se hace dueño de sí mismo, de su cuerpo, se hace también cada vez más persona, más adulto (participio pasivo del verbo latino adolescere: crecer).

La sociedad democrática puede darse solamente con personas adultas, donde el respeto a la forma de ser de cada quien sea la norma básica. La diversidad es riqueza, la normalización es unificación, es represión.
Todo discurso normalizador es un discurso del autoritarismo y de la represión. Es la consecuencia más funesta del liberalismo ilustrado: es el fascismo (Horkheimer y Adorno, La dialéctica de la ilustración).
La negación de la diversidad es la negación de la identidad. La normalización beneficia a los poderosos y anula a las mayorías. Le quita su rostro a cada persona.

La interpretación de Luis González de Alba a más de 30 años del movimiento del 68 en México, ha incluido la idea de una rebelión del cuerpo. Dice que lo que produjo las movilizaciones en el 68 fue la fiesta, el carnaval, contra la cuaresma obligada de México. Que lo que los estudiantes buscaban era el ligue. Y menciona algo de lo que no se podía hacer antes del 68, como traer sin riesgo el pelo largo, o pantalones rojos. Que las camisas sin mangas y las bermudas resultaban entonces inimaginables en la calle. Y para ilustrar la represión en los medios escritos comenta que nadie hubiera creído que se podría publicar un personaje de caricatura como «la Tetona Mendoza» (González, Las mentiras de mis maestros).

CUERPO Y DEMOCRACIA

Para Dahl, mencionado por Morlino, son democracias los regímenes donde hay garantía real de la más amplia participación y por la posibilidad de disenso y oposición (en Morlino, Democracias y democratizaciones)
Seguramente, en México, estamos iniciando la etapa de la construcción de la democracia si tomamos en cuenta que hemos avanzado electoralmente y falta mucho por hacer en cuanto a la apropiación del cuerpo para que surja la ciudadanía formada por sujetos libres, que sean capaces de expresarse desde sus características y su diversidad. Que sean capaces de superar la normalización.

Habremos construido una sociedad democrática cuando rescatemos los cuerpos que nos han expropiado y han sacrificado en el altar tripartita de la monogamia, el heterosexismo y el genitalismo. Cuando nuestros cuerpos vuelvan a ser nuestros, de cada quien.



1Artículo publicado en el número 7 de la Revista de las Fronteras, año de 2007, editada por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, P. 5.

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