Editado el contenido de la revista "Por Amor al Arte" del Maestro Mario Carreño Godinez

viernes, 17 de diciembre de 2010

Celebrando el Bicentenario de la Independencia de México y Centenario de la Revolución


JUAN JOSÉ MARTÍNEZ
El Pípila
(1782-1863)
Héroe Insurgente


Nació el 3 de enero de 1782, en la casa número 90 de la calle del Terraplén, de San Miguel el Grande, Guanajuato, con el nombre de Juan José de los Reyes, siendo hijo de Pedro Martínez y María Rufina Amaro. Estudió en su ciudad natal, pero en su juventud entró a trabajar en las minas de Guanajuato, como barretero y después encargado de un grupo de barreteros, a los que manejaba como jefe inmediato. Fue compadre del intendente Riaño, de la Alhóndiga de Granaditas, y cuando llegó la insurrección de Independencia, con algunos de los mineros se enroló en las filas insurgentes, abandonando su trabajo y las comodidades logradas.

Los mineros lo habían apodado, desde muchacho, El Pípila, nombre que se le da en el Bajío al guajolote o pavo doméstico, quizá por las pecas que llenaban su rostro, dándole el aspecto punteado del plumaje de esas aves. Acompañó al ejército de Hidalgo, desde San Miguel el Grande, su pueblo natal, hasta Guanajuato, donde Riaño defendía la Alhóndiga o depósito de granos y semillas, después de que la ciudad había ya caído en manos de los insurgentes. Hidalgo se presentó en Guanajuato el 28 de septiembre de 1810, instando a Riaño para que rindiera la plaza. Este se negó a entregarla y, como dijimos, se hizo fuerte dentro de la Alhóndiga.

Todos los embates insurgentes contra ella iban resultando inútiles, hasta que Hidalgo y los jefes insurgentes opinaron que sólo podría tomarse la Alhóndiga si se quemaba su puerta principal, por la cual podrían colarse los asaltantes. Juan José Martínez arengaba a algunos soldados, cuando Hidalgo lo llamó y le habló de la necesidad de quemar la puerta. El Pípila dijo que él lo haría: se cubrió las espaldas con una losa, y tomando una tea encendida de las que usaban los mineros en los túneles, se dirigió a la puerta, entre una lluvia de balas, y le prendió fuego. La Alhóndiga pudo así ser tomada. El Pípila tomó parte en muchas acciones guerreras más y volvió luego a sus minas, viviendo una larga vida; pues murió el 25 de julio de 1863, en la ciudad de Allende, Guanajuato.




HERMANOS FLORES MAGÓN
(1872-1954)
Revolucionarios

Los hermanos Flores Magón nacieron todos en el Estado de Oaxaca: Jesús, el mayor, en San Simón, el 6 de enero de 1872; Ricardo, otro, en San Antonio Eloxochitlán, el 16 de septiembre de 1874 y Enrique, el menor, en Teotitlán del Camino, el 13 de abril de 1877. Sus padres fueron Teodoro Flores y Margarita Magón, aquel, un indio serrano azteca, proveniente de un olvidado reducto de guerreros mexica que fueron enviados antes de la conquista española para vigilar a los mixtecos, que habían sido sometidos por el imperio azteca; reducto que quedó olvidado durante siglos en la Sierra de Juárez, por los acontecimientos de la Conquista.

Don Teodoro era el jefe de esa tribu azteca, muy estimado por los suyos, que le llamaban "Tata". Dio a conocer a sus hijos las costumbres y tradiciones de su raza, haciendo hincapié en la comunidad de bienes del clan: "Entre nosotros —les decía—, todo es de todos. La tierra la trabajamos en común, y lo que producen los hombres hábiles, se distribuye entre todos, según las necesidades de cada familia". Estas enseñanzas fueron la base del pensamiento socialista de los Flores Magón, aun antes que el socialismo ganara en el mundo las batallas de otros pueblos, como Rusia.

Después de largos años de servir al país, don Teodoro obtuvo el grado de teniente coronel, dentro del ejército liberal. Llevó a sus indios serranos, oaxaqueños a pelear por don Benito Juárez, indio también y oaxaqueño, después de que peleara en 1847 contra los invasores yanquis. Y más tarde, al lado de Porfirio Díaz, también indio y oaxaqueño, luchó contra el imperio de Maximiliano, y a favor de las revoluciones porfiristas de La Noria y Tuxtepec; pero en 1910 no quiso ya seguir a Díaz, quien tenía presos a sus hijos, Jesús y Ricardo, y le propuso dejarlos libres, con tal que el viejo padre los convenciera de claudicar.

"Prefiero morir sin volver a ver a mis hijos _—contestó don Teodoro—; es más, prefiero verlos colgados de un árbol, antes que saber que se han retractado o arrepentido de lo que hayan hecho o dicho". Y con tal reciedumbre de espíritu y de ideas, poco después murió el viejo indio. Los hijos de él, los hermanos Flores Magón, venían participando en la oposición contra Díaz desde 1892. Jesús y Ricardo fueron internados por ello en la cárcel de Belén, por un mes, y al salir de la prisión fundaron el periódico de oposición El Demócrata, que llevó de nuevo a Jesús a la cárcel, por nueve meses, teniendo Ricardo que huir al extranjero.

El 7 de agosto de 1900, los hermanos Flores Magón fundaron otro periódico de oposición, Regeneración. Ricardo asistió como delegado a la Primera Convención de Clubes Liberales de San Luis Potosí, y cuando fué suprimido por el gobierno, el periódico Regeneración, sacó a luz El Hijo del Ahuizote, El Nieto del Ahuizote y El Biznieto del Ahuizote, cada uno de ellos que nacía cuando el anterior moría. Jesús, en 1902, manifestó a sus hermanos que se separaba del movimiento, ya que no tenía sangre de mártir; pero los otros dos siguieron en la lucha.

Los tres eran abogados y buenos escritores. En 1903 ordenó Porfirio Díaz al Tribunal Superior de Justicia, que prohibiese la publicación de cualquier escrito proveniente de los Flores Magón, bajo penas corporales y pecuniarias muy severas; entonces Ricardo y Enrique tuvieron que ausentarse del país, emigrando hacia los Estados Unidos de América. De nueva cuenta publicaron Regeneración, desde donde alentaron la Revolución. En San Luis, Missouri, dieron al Partido Liberal su programa y manifiesto, que serían las bases de la Constitución de 1917, de Carranza.

Al sobrevenir la revolución maderista, los Flores Magón trataron de fundar una república socialista, pero al fracasar en sus intentos, se separaron de todo movimiento. Ricardo fué asesinado, dentro de la prisión norteamericana de Leavenworth, donde fué preso, la noche del 20 de noviembre de 1922. Y Enrique murió en la ciudad de México, hasta el 28 de octubre de 1954, donde se había dedicado a su profesión y a escribir.

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